
Las manchas amarillas siempre han sido un quebradero de cabeza para los tintoreros. Por la experiencia, son las más difíciles de eliminar, principalmente por sus diversos origenes y por su parecido aspecto visual. Una correcta identificación de la sustancia que las genera es fundamental para un acertado tratamiento. Con un poco de atención y práctica podemos conseguir un elevado porcentaje de éxito, límitado exclusivamente por el soporte donse se encuentren. Hoy en día su tratamiento es fácil siempre que conozcamos su origen.
Por ello vamos a centrarnos en el mismo para establecer una clasificación que nos facilite el trabajo. En base a esto, estableceremos tres tipos de manchas amarillas: "
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