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| Lavado de prendas de pluma |
| El exterior tambien importa |
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Conviene recordar que ningún material proporciona calor por sí mismo, sino que se limitan, con mejores o peores resultados, a guardar el aire que nosotros mismos hemos calentado. Cuanto más difícil sea que ese aire se escape, siendo sustituido por otro frío, mejor será el aislante.
Todas las plumas no son igual de eficaces a la hora de retener el aire caliente. Las que mejor cumplen este cometido se parecen a los copos de nieve, dotadas de numerosos filamentos o "barbas" que atrapan el aire. No es difícil entender que cuantos más filamentos tenga una pluma y más gruesa sea la capa de plumas, más tiempo se mantendrá el aire caliente junto a nuestro cuerpo. El duvet, una especie de pluma interior que "fabrica" un pato nórdico llamado eider, es la que mejor responde a estos requisitos. El elevado precio de este producto, su fragilidad y la tendencia que tienen las pequeñas plumas a escapar por entre los intersticios de los tejidos, obligan a los fabricantes a combinarlo con otra clase de plumas de mayor tamaño, que no poseen tan buenas propiedades aislantes.
En los catálogos y folletos nos bombardean con las proporciones de los distintos tipos de pluma que se han utilizado en el relleno de la prenda: ganso, oca viva, duvet, superduvet, pato, pequeñas plumas y no se que más. Esta información aporta más bien poco sobre la calidad aislante del relleno. La verdadera indicación de sus propiedades térmicas lo da su Fill Power. Este anglicismo, que significa, más o menos, "poder de relleno" indica la capacidad de hinchado de la pluma, y por tanto su facilidad para atrapar el aire caliente. Este valor viene indicado en cuin, abreviatura de cubic inches (pulgadas cúbicas en inglés), y se refiere al volumen máximo que alcanza una onza (alrededor de 28 gramos) de pluma. Los rellenos de pluma normales, a los que normalmente se refieren los fabricantes cuando hablan de proporciones de pluma 80/20, alcanzan un máximo de 450-500 cuin, mientras que la pluma de alta calidad puede superar los 750 cuin.
La pluma es un material natural que difícilmente se presta a los controles rigurosos de fabricación que tienen las fibras artificiales. Esto significa que, incluso entre las plumas duvet (el plumón de los patos eider), considerada como la pluma de más calidad, puede haber diferencias. Es más, incluso entre las plumas del mismo pato (que es desplumado varias veces en su vida) se pueden encontrar diferentes calidades dependiendo de las veces y la época en que se "desnude" al ave y de su alimentación.
La cantidad de relleno que debe llevar una prenda de pluma para que sea completamente eficaz, está en función del uso que se vaya a dar, y, naturalmente, de la calidad de la pluma que lleva en su interior. Una chaqueta de alta calidad (con pluma de más de 650 cuin) suele llevar alrededor de 350 g de relleno, a lo que hay que sumar unos 150 g de tejido y cremallera. En el caso de los chalecos de primera calidad, el peso total raramente sobrepasa los 400 g. Naturalmente, al ir descendiendo en la calidad de la pluma habrá que ir incrementando el peso del relleno para lograr los mismos niveles de aislamiento, aunque llegaremos a un punto en el que ni siquiera un gran volumen de pluma será capaz de protegernos eficazmente del frío. Esto es lo que suele suceder con los plumíferos de hipermercado, tremendamente voluminosos y pesados, pero con prestaciones muy inferiores a las de los plumíferos de alta gama.













