
Todos sabemos, que para conseguir una limpieza en seco impecable y de gran calidad, necesitamos optimizar varios factores. Un disolvente puro, un buen reforzante, el programa adecuado, y el buen saber hacer del profesional, parecen a priori, elementos mas que suficientes para obtener un resultado de limpieza excelente. Pero en muchas ocasiones, el descuido de un pequeño detalle puede generar efectos indeseados en el resultado final de la limpieza.
style="text-align: justify;">En una máquina de limpieza en seco, al ser un circuito cerrado, el disolvente no se desecha como en el lavado en agua, sino que se recicla. Para ello disponen de una serie de mecanismos que ejercen esta función.
Este reciclado se consigue por destilación, y durante el proceso de lavado, mediante filtración. Los filtros como su nombre indica, son unos tamices de diferente calibre y cumplen la función de retener las partículas sólidas en suspensión en el baño de lavado, impidiendo que se redepositen en las prendas. No podremos obtener una limpieza de calidad, si no tenemos todos estos filtros en óptimas condiciones. "
Este es un artículo profesional, para ver el resto del contenido debe debera estar suscrito" Si aún no lo está, suscribase aquí