Un poco de Historia.Durante siglos, el principal elemento empleado para el lavado de las vestimentas ha sido el agua. No es hasta finales del siglo XIX cuando se descubre el lavado químico mediante el empleo de disolventes derivados del petróleo. Éste aportaba ciertas ventajas sobre el lavado en agua, no encogía las prendas y respetaba los colores. Pronto este sistema se popularizaría por todo el mundo. A principios del siglo XX aparecen las primeras máquinas específicas para lavar con bencinas, lo que podríamos calificar como el inicio del lavado en seco tal como hoy lo entendemos. El "White Spirit" se convierte en el disolvente más popular. Pero pronto se empieza a padecer su gran incoveniente. Al ser un derivado del petróleo, es inflamable y las explosiones en talleres de tintorería desaconsejan su uso. Empieza en este momento la carrera en busca del disolvente perfecto.
El primer candidato a ocupar su puesto fué el Tricloroetileno, un disolvente organoclorado inflamable. "Este es un artículo profesional, para ver el resto del contenido debe debera estar suscrito" Si aún no lo está, suscribase aquí












