Análisis de la operativa y estrategia de la App de Tintorería y Lavandería Wash Rocks (I)

Nada nuevo bajo el sol. Como no podía ser menos, el mundo de la tintorería y lavandería no se ha quedado al margen de la irrupción de las nuevas tecnologías aplicadas a sus servicios y aunque tímidamente, son varias las aplicaciones que han empezado a disputarse el mercado y de paso competir con el sector tradicional de establecimientos abiertos al público.

En esta serie de artículos, vamos a intentar realizar una aproximación a lo que sería un análisis desde un punto de vista profesional de la operativa, la estrategia, la rentabilidad y la futura viabilidad de la App Wash Rocks, fundada en Barcelona en 2015. Elegimos precisamente esta aplicación por su cuidada puesta en escena, tanto en la imagen que transmiten sus campañas publicitarias, como en la realización de una aplicación que además de bonita destaca por su facilidad y sencillez de uso, así como por el hecho de que la plataforma ha conseguido levantar rondas de financiación de varios cientos de miles de euros, lo que sin duda les reportará un cierto recorrido.

Los precedentes

Antes de nada, conviene dejar claro que de lo que se trata aquí es de lavar, desmanchar y planchar cualquier tipo de género textil. Eso es lo que pide el cliente. Ese es el “Cuore Bussines” del negocio y no otra cosa. Y además, hacerlo de una forma óptima, eficiente y rentable, cuestión que como iremos desgranando a lo largo del artículo, no se antoja nada fácil. Cualquier iniciativa que no focalice el centro de su actividad en estas premisas, está condenada irremediablemente al fracaso.

Los intentos de ofrecer una nueva dimensión al servicio, han sido múltiples y variados en las últimas décadas. Todos han buscado con mayor o menor fortuna, paliar los inconvenientes e incomodidades inherentes al propio servicio, como representan el desplazamiento de la ropa, los periodos de realización del servicio y su precio.

Para ello y para adquirir una visión global de la problematica que nos concierne, antes  vamos a dar un rápido repaso a las principales iniciativas que han abordado esta problemática en los últimos años, las soluciones que ofrecieron y el éxito que cosecharon.

1h Clean Monoprezzo.

A finales de los 80 y principios de los 90 desembarca en España esta franquicia italiana con una novedosa y agresiva política comercial. Tintorería en una hora y a un precio fijo de 250 pts. /prenda. Su área de implantación, preferentemente en centros comerciales. Precisaban de grandes tiendas/taller en las que instalaban grandes máquinas de seco en tándem con hasta 40Kg de capacidad por hora, con el objetivo de alcanzar una producción de hasta 1.000 prendas diarias, una auténtica bomba en aquellos tiempos.

La idea de su ventaja competitiva estribaba en que en tu visita semanal al centro comercial, en el tiempo en que le dedicabas a comprar en Carrefour, ellos tenían tu ropa lavada y planchada. De esta forma, en realidad no invertías tiempos de desplazamiento en ir a la tintorería ya que tu desplazamiento estaba motivado por la necesidad de realizar la compra semanal. Ni que decir tiene que la idea gozo de un notable éxito y pronto se empezaron a ver colas de cientos de personas para dejar sus prendas.

Un poco tiempo más tarde, recuerdo haber sido testigo en una visita al centro comercial Montigalá donde se había instalado un 1h Clean, de una cola de una docena de personas para dejar sus prendas, pero curiosamente habían tenido que habilitar otra cola que estaba formada por más de 100 personas para atender la quejas, reclamaciones y extravíos de prendas hasta el punto que el centro comercial tuvo que destinar personal de seguridad para garantizar la integridad física del personal de la tintorería ante los enfervorizados y enfadados clientes.

Ni que decir tiene que la idea duró poco y en menos de cinco años empezaron a cerrar establecimientos, perdurando únicamente aquellos que supieron transformarse en tintorerías tradicionales. De eso hace ya más de dos décadas.

RentaTint

Ya a finales de la década de los 90 y paralelamente al declive de 1h Clean, un inversionista con la concurrencia de profesionales del sector (Manel Montaña en la dirección técnica) decide poner en marcha una brillante idea. La fusión de dos conceptos de negocio que hasta el momento habían convivido separadamente. El proyecto RentaTint se fundamenta en la estructura predominante de la década de los 60 y 70, el Taller Central, pero que en esta ocasión, en vez de prestar servicios a establecimientos independientes lo hace a tintorerías recepcionistas las cuales franquicia. Un taller central de producción dotado de la más moderna maquinaria y una serie de tiendas franquiciadas por unos 25.000€ cada una que sirven para financiar la inversión inicial del taller. Con ello se desprenden de la estructura comercial del negocio, cediéndola a las franquicias y conservan únicamente la producción. Por contrato garantizaban a las tiendas un margen del 50% del precio de venta que en aquel entonces situaron en 350 pts. como precio único. Llegaron a tener 30 tiendas franquiciadas y la rentabilidad la conseguían con la apertura de nuevas franquicias, siendo negativo el beneficio de explotación del taller. Como era previsible cuando ya no pueden abrir más tiendas, por la madurez del mercado, entran en quiebra intentando vender sin éxito la instalación. En total operaron durante poco más de cinco años.

La Tintorería en Casa

Esta iniciativa surgió de la colaboración de 4 importantes tintorerías de Barcelona (Tintorerías Jordi Joan, Tintorería Ferran y Tintorerías Buhigas) que decidieron unificar la logística del servicio a domicilio en un único equipo de reparto y una centralita telefónica receptora de pedidos que eran recogidos por un equipo de repartidores conjunto. La idea era simple y funcionó con éxito durante muchos años. No existía inversión extraordinaria ya que cada taller ya contaba con todas sus instalaciones, y los gastos de publicidad y del servicio a domicilio los compartían, con lo cual ahorraban costes. Fue quizá la primera estrategia logística que se implantó en el sector. La división de la ciudad en determinadas zonas establecía los pedidos que iban a cada una de las tiendas, las cuales comercialmente operaban bajo la misma enseña y con las mismas tarifas. Con el tiempo, los intereses particulares de cada establecimiento fueron los que poco a poco hicieron perder fuerza al proyecto llevándolo a su desaparición.

Plancha Express

Con el lema “Plancha Express planchamos por ti”, nace a principios de los 2000, esta curiosa iniciativa de la mano de profesionales del sector. Centran su foco únicamente en el planchado de ropa de casa, que realizaban en un taller central y operaban exclusivamente en servicio a domicilio. Pasaban a recoger la ropa lavada y la volvían a entregar planchada en 24 horas. Al no lavar las prendas se evitaban toda la problemática que ello comporta, por lo cual a simple vista parecía un negocio atractivo. En cierta forma son los precursores de la tendencia del servicio actual, puerta a puerta. Claro que no contaban con la tecnología disponible hoy en día, por lo cual la logística del transporte era poco eficiente, no llegando a alcanzar el punto muerto, por lo que en poco tiempo cerró cargada de deudas y multas de aparcamiento.

Quality Clean

Por último, vamos a repasar brevemente la estrategia y operativa del proyecto empresarial más sólido y de mayor envergadura de cuantos han operado en nuestro sector.

Quality Clean nace a final de los 90 de la mano de un grupo inversor que operaba en el sector de la distribución que decide diversificar sus actividades y aprovechando las instalaciones de una gran nave industrial que dejaron los italianos de 1h Clean en las afueras de Barcelona, destina una fuerte inversión en montar el taller de tintorería más grande de los últimos 30 años en Barcelona. Para ello se hace con una dirección empresarial profesional con la figura de Elias Ibañez, que desarrollará brillantísimamente el proyecto casi desde cero hasta convertirlo en un modelo de gestión en el sector. Sería muy largo explicar detalladamente el proyecto que bien merecería un artículo dedicado por lo cual nos centraremos en sus principales características.

Quality Clean se organiza con la misma estructura que RentaTint, un taller central que da servicio a un elevado número de tiendas receptoras de prendas, con la única pero significativa diferencia, que en este caso, las tiendas son propias y no franquiciadas, con lo cual Quality Clean controla toda la cadena productiva del servicio. Esto que en principio puede parecer una ventaja, con el tiempo se convierte en su principal punto débil. Mantener una estructura de 23 tiendas con sus respectivas dependientas y una logística de transporte que precisaba de un camión de gran tamaño para poder abastecer las tiendas en horario nocturno, convierten a Quality Clean en un gigante con pies de barro. Casi a punto de ver números verdes, la ausencia de Elias Ibañez hace tirar la toalla al grupo inversor que cansado de inyectar fondos en ampliaciones, mejoras de equipos y en sufragar los déficits de cada ejercicio, deciden poner punto final al proyecto, cerrando todas las tiendas. La iniciativa no llego a los diez años de vida.

 

La Llegada de Wash Rocks

Como vemos, al sector no le han faltado medios ni imaginación para indagar, investigar y diversificar en estrategias de negocio que desemboquen en empresas rentables, aunque tal como hemos visto en los ejemplos citados esta rentabilidad en casi todos los casos (por no decir en todos) ha brillado por su ausencia. ¿Cómo es posible esto? ¿Qué tiene de especial este sector para que fracasen tantas iniciativas diferentes? ¿Tendrá esto algo que ver con alcanzar economías de escala?

Estos son los 5 modelos que creemos más significativos de cuantos se han probado, aunque no han sido los únicos (LavaLocker, UrbanClean, Ms.Jeff, etc. etc.). Las propuestas han sido múltiples y los fracasos también.

Por eso ha llegado el momento de analizar en profundidad una iniciativa novedosa por el enfoque del negocio y por los recursos que emplea.

Wash Rocks nace como una empresa genuinamente digital, con una visión del negocio fresca, joven y desenfadada, que irrumpe en el sector de la tintorería y lavandería con una cuidada y potente aplicación que aprovecha todas las ventajas del comercio online y la comunicación digital. No cabe duda que ofrecerá una nueva dimensión al negocio.

En el siguiente artículo empezaremos a desgranar sus características, sus debilidades y sus fortalezas.

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