Charlas de tintoreros

A inicios de Septiembre de 2020 se me acumularon los temas, ese martes respondí a varias intervenciones en la sala de Telegram en un "mensaje miscelanea". Como siempre, se me cuelan un par de batallitas.


Hola compis, llevo días sin escribir pero os leo cada día, ahora que tengo un ratín, quiero aportar sobre varios temas.

Una de colegas

El asunto de que los colegas de una misma zona se reúnan, comparen precios, problemáticas, etc… os lo aseguro: siempre es bueno.

Aún en el caso de que no exista empatía, o no lleguéis a acuerdos, no habréis perdido nada, al contrario, ya sabréis a qué ateneros. Pero la mayoría de las veces encontrareis a alguien con vuestros mismos problemas. Será facil encontrar inquietudes comunes.

No será la primera vez ni la segunda que la competencia use una de nuestras máquinas por una avería en la suya y viceversa. Aunque solamente fuese por ello ya valdría la pena llevarnos bien.

Clienta avispada

[María comenta en la sala que una clienta quiere engañarla con un pantalón teñido y en la sala se comentan diversos aspectos...]

Sobre el tema del pantalón teñido, seguro que hay tantas opiniones como lectores, yo creo que le teñiría el pantalón y me haría el tonto:

-No entiendo que ha pasado… he vuelto a usar el mismo procedimiento y sin embargo ahora no ocurre… si no fuera usted la clienta creería que este es otro pantalón,…

Pero una cosa es hacerse el tonto y otra serlo. Esa clienta queda marcada. Le va a costar volver a engañarme.

En una ocasión una clienta no tenía dinero y le serví la prenda diciéndole: -ya me pagará los 15 euros cuando vuelva la próxima vez

Ella, en broma, me dijo: - ¿y si no vuelvo a pagarte?

Yo sonriéndole le respondí: -Si no vuelve por no pagarme 15 euros, me habrá salido muy barato saber cómo es usted realmente.

Ahora María, ya sabes cómo es esa clienta y de ahora en adelante cómo has de tratarla. Y el precio no ha sido caro en absoluto.

Sara de Tintorería Nac habla sobre el mal momento que estamos viviendo

Sara, es buenísimo que te desahogues en el grupo.

No sé vosotros, pero para mi, saber que mis problemas no son únicos, que vosotros teneis problemas parecidos, me ayuda algo (será eso de males de muchos consuelo de tontos pero es lo que hay).


Tema ofertas. Las ofertas funcionan sin duda. Las grandes empresas de todos los sectores económicos llevan toda una vida lanzando ofertas. Si lo hacen es por algo. Pero una cosa es una oferta y otra muy distinta trabajar casi sin beneficios. Puedes permitirte no ganar o incluso perder dinero en una oferta, pero no puedes permitirte el hacer eso en todo tu trabajo.

Las tintorerías que se han montado con precios bajos de verdad, o bien acaban subiendo precios o bien acaban cerrando. Al menos esa es mi experiencia.

Pienso que en general, no somos un sector que tengamos precios muy por encima de los costes de producción, con un alto margen de beneficios. Por eso no hay mucho margen para bajar precios. Pero todo esto lo podremos comprobar cuando acabemos el trabajo iniciado por Josep (a lo mejor me llevo una sorpresa).

El problema Sara no eres tú, para nada!, sino la época que nos ha tocado vivir.

Empezaste hace un año y al principio no te fue mal. Eso es muy bueno, porque hace un año la situación era la normal. Es ahora cuando vivimos momentos anormales, a todos nos va mal (otra vez lo del mal de muchos…). Es posible que en nuestro sector haya alguien al que, a día de hoy, le vaya bien, pero serán casos muy muy raros.

¿Qué nos depara el futuro? Nadie lo sabe. Pero dependerá de lo que dure todo esto y de lo que se hunda la economía. No éramos un sector en auge antes de la pandemia, y no saldremos más fuertes, al menos no como sector. Pero ojo! esta es tan solo mi opinión y no suelo ser bueno adivinando.

De lo que se trata es de aguantar ante la tormenta y ante ello siempre hay dos posibles estrategias:

  • Plegar velas y aguantar el temporal hasta que escampe, que en nuestro caso significa reducir costes, trabajar más horas, sonreír más y apretar el culete hasta que todo cambie.
  • O bien desplegar todas las velas y hacer que sea el propio temporal quien nos lleve lejos. Eso es mucho más arriesgado porque significa cambiar estrategias, buscar clientes nuevos, quizás entrar en lo del servicio telefónico o puerta a puerta o como se llame, diversificar y todo aquello que se nos pueda ocurrir. Hay que ser muy valiente para hacer eso, invertir y reinventarse en momentos de crisis. Qué fácil de decir y qué difícil de hacer.

Ambas opciones son válidas y personales y elegiremos una u otra según factores y circunstancias propias de cada uno de nosotros. Y es aquí donde sí que es posible que algunos salgan personalmente más fuertes. Nunca todo está perdido.

Costura encogida

Buenos días a tod@s, hola María:

Que encoja una costura no es habitual, pero cuando pasa hay que saber interpretar bien qué ha ocurrido para poder solucionar el problema y sobre todo para poder aprender del error y prever cuándo ocurrirá en otra prenda.

Antes de comenzar hay que distinguir entre una costura encogida y una fruncida.

Una costura que muestra la tela fruncida es un defecto de confección. La tela se ha fruncido en el proceso de costura. Eso puede ser debido a que en la máquina de coser el hilo trabaja en sobretensión, a que la longitud de la puntada no es la correcta o a que se ha usado una aguja demasiado gruesa.

Como veis los tres son defectos de confección, el aspecto es el de una costura encogida pero no es así. Esa costura ya estaba mal antes de la limpieza.


En principio si una costura encoge siempre es porque ha encogido el hilo, ya que estamos diciendo que “es la costura la que ha encogido”.

De la variedad de hilos para coser que existen, los principales que nos vamos a encontrar son los hilos de algodón y los de poliéster.

Un hilo de poliéster nunca encogerá. En cambio un hilo de algodón podría encoger por ejemplo al ser sometido a una altísima temperatura, como en un proceso de teñido.

Existe además un hilo especial que encoge al ser vaporizado y que se utiliza para crear efectos arrugados en telas. Obviamente no se usa para coser, pero es bueno saber que existe.

De todas maneras, la inmensa mayoría de las veces que vemos una “costura encogida” no es porque haya encogido el hilo, sino porque ha encogido alguna de las telas. El ejemplo más habitual es cuando encoge un forro (por ejemplo el forro de una americana). Vemos como la costura “tira” de la prenda, pero formalmente no es la costura la que ha encogido, sino una de las telas.

Es importante saber distinguir bien si es una tela quien ha encogido o si ha sido la costura, cosa por otro lado muy rara.

En ocasiones quien encoge es algún adorno que tapa a la costura, por ejemplo una pasamanería o algún cordoncillo. Esto se puede ver de forma habitual en algunos acolchados generalmente con volantes, que llevan cordoncillos de algodón en las costuras. Si vamos a mojar la prenda, hay que avisar al cliente del posible encogimiento del cordoncillo y tener la precaución de estirarlos una vez salen del lavado, así como de secarlos a ser posible en frio.

Es habitual ver costuras y telas encogidas tras un teñido. Hay que avisar al cliente previamente cada vez que se tiñe, no en vano vamos a “hervir” la prenda.

A los teñidos mi abuelo decía que había que aplicarles “palo”. Se refería a que a las prendas teñidas y encogidas (abrigos de lana, etc…), las estiraba en la prensa, aplicando mucho vapor desde abajo (se puede hacer lo mismo con una mesa vaporizante ), y al mismo tiempo dándole golpes con una tabla de madera que siempre teníamos en el planchón para esos menesteres (lo llamamos el “palo del planchón”). Cuando la prenda está muy vaporizada, húmeda y caliente, agarrando fuertemente por las costuras, estiras las costuras una a una. Luego secas y repites el proceso varias veces.

Se necesita fuerza y tener el cuidado de no estirar demasiado y desgarrar alguna tela (sobre todo los forros). También hay que tener ojo para no deformar la prenda, o mejor dicho, para “deformarla uniformemente”.

Te quemas las manos pero generalmente el esfuerzo vale la pena.

Y ahora a seguir, que aún queda martes.

 

 

 

 

 

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