La aventura de la limpieza de alfombras

El 27 de julio de 2020, Patri de Tintorería-Lavandería Servimat de O Barco de Valdeorras, dijo en la sala de Telegram que le encantaría poder limpiar ella misma las alfombras, pero que no tenía muy claro como se hacía. En respuesta a su comentario le conté brevemente mi experiencia con el tema. Quizas lo más sorprendente fuera lo de la brevedad... 


 

Empecé a encargarme de limpiar las alfombras en la tienda de Barcelona en 1978. Tenía 12 años y así me pasaba los veranos, me ganaba unas perras y al final del verano yo estaba muy “cachas” y mi padre muy contento.

Teníamos una máquina para quitarles el polvo (importante lo de quitarles el polvo a las alfombras, sino no quedan limpias), una vieja pero buena centrífuga y un lavadero con una mesa de obra de 2m x 3m. (En los años 50 trabajaban en ese lavadero 3 hombres).

Lavaba las alfombras a mano con cepillo, enjuague con cubos de agua y centrífuga. Luego se subían al secadero y se colgaban en barras de hierro. Una vez secas  se guardaban extendidas en plano. Con su propio peso unas planchaban las otras. Después había q enrollarlas (previo cepillado en seco para levantar el pelo y peinar los flecos), envolverlas y guardarlas.

Años después las alfombras crecieron en número y en tamaño. Tuvimos que comprar una centrifuga mucho más grande, y una rotativa para hacerlas en el suelo. Lavaba unas veinte cada día. Eso son unos ochenta metros cuadrados. Necesitas un suelo grande, inclinado, con desagüe, y un secadero. Secarlas en verano es fácil, pero en invierno depende de donde estés situado.

Es un trabajo sencillo pero duro, te mojas al trajinar con ellas, además cuando están mojadas pesan bastante.

Como todos los trabajos, este también tiene trucos que hay que conocer: colores no sólidos, manchas difíciles, etc…

Dejé de lavarlas cuando tuve que encargarme de llevar la tienda. No podía hacerlo todo y tampoco podía contratar a nadie.

Además la ciudad había cambiado, pasó de ser un barrio donde todos los vecinos nos conocíamos y nos soportábamos, a ser una ciudad llena de desconocidos que se quejaban de los olores del secadero en verano, del ruido de la desempolvadora…en fin, por todo ello en 2002 empezamos a externalizar el servicio.

Si estas dispuesta a hacerlo ¡al ataque!. Seguro que has toreado en peores plazas. Pero para hacerlo bien necesitarás maquinaria (y no solo la rotativa).

Es muy importante una buena centrífuga y si quieres dar un trabajo de calidad, desde mi punto de vista, indispensable una desempolvadora.

Mi consejo es externalizar, pero se puede hacer. Si necesitas saber algo más no dudes en preguntar.

 

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