BARBOUR

La formación del precio en Tintoreria. 1ª parte

Curso Gestión de Tintorerías.  Teoría de Costes.

El tema del precio del sevicio, ha sido históricamente la principal fuente de disputa y discrepancia entre las empresas del sector. También ha sido el que más daño ha hecho a la profesión. Para darnos cuenta de su transcendencia, basta tirar de hemeroteca y leer el artículo  "El tema se vuelve obsesión" publicado originalmente en la edición nº 77 de la revista "La Tintorería" de junio de 1936 y disponible en esta web.

Es difícil encontrar un sector que fije los precios de forma tan arbitraria como el nuestro. Y ello se debe sin duda a que pocas empresas conocen claramente cuales son sus costes de producción.

 

A ningún empresario de hostelería se le ocurriría vender una cocacola que le cuesta 0.50 € a  0.45€. El sabe cual es su coste, y  además, le aplica un varemo multiplicador para cubrir los costes de explotación. Además, cuando abre un nuevo establecimiento (bar o cafetería), no tiene reparos en ofrecer precios más altos que los competidores cercanos (y además por exactamente el mismo producto, una cocacola)  si considera que su local es más cómodo, moderno, elegante u ofrece un mejor servicio.  En la tintorería pasa justamente lo contrario.

Cuando abre un nuevo y flamante establecimiento, después de desembolsar una cuantiosa inversión,  lo primero que se le ocurre al empresario es observar los precios de los competidores mas cercanos y ponerse por debajo. Esta decisión le llevará irremediablemente al fracaso.  Lamentablemente, en mis ya largos años de profesión, no conozco una sola apertura de nueva tintorería que haya empezado con precios superiores (o al menos iguales) a los de sus competidores,  por considerar que su trabajo y profesionalidad es mejor, o su servicio más eficaz. Todos han pensado que disponían de una ventaja especial, de una varita mágica que les permitiría ganar más dinero que su competencia cobrando menos por el servicio. Ni que deciros que todos los que actuaron así han cerrado,  y los que continúan abiertos es porque supieron modificar a tiempo su política de precios.

ECONOMÍAS DE ESCALA

Lo primero que tenemos que tener presente en el momento de entrar en materia de costes, es que en la Tintorería (que no en la Lavandería), no es posible alcanzar Economías de Escala.  Alcanzar  economías de escala es el objetivo principal de toda planta productora (y la actividad de tintorería, lo es) y se consiguen cuando es posible incorporar un nuevo proceso que permite disminuir el coste unitario por unidad producida a medida que aumenta  la producción, es decir, producimos más barato cuanto más producimos ( a eso se le llama productividad, y entonces la empresa puede fijar un precio muy competitivo en espectativa de su gran capacidad productora).

Cualquiera podría argumentar que esto es posible en la tintorería con la incorporación de modernas máquinas de planchado semi  o automático. Eso es un espejismo. La incorporación de la maquinaria más moderna (maniquís de planchado de camisas, americanas o pantalones, lavadoras super autmáticas etc.) solo permite dar un salto productivo instantáneo y a corto plazo, es decir, un operario podría pasar de planchar 12 prendas hora  a planchar 25 pongamos por caso.  Y ahí se agota la ventaja. Si deseamos ampliar la producción, tendremos que incrementar el equipo en otro operario y en su caso en otro equipo (con lo que la productividad no aumenta). Además estos equipos pueden ser incorporados por una mayoría de empresas, (generalmente la limitación está en el espacio disponible y no en su coste) por lo cual podríamos admitir que este techo productivo es  ( o tendría que ser) el normal de la empresas del sector.  Si admitimos esto, estamos reconociendo que en la actividad de tintorería no se pueden alcanzar economías de escala. Si analizaramos detenidamente todos los pasos de que consta la producción de una prenda, nos daremos cuenta rápidamente que el proceso productivo en la tintorería es intensivo en mano de obra ( en ocasiones se la asocia a una actividad artesanal), lo que representa el mayor impedimento para alcanzar economías de escala.

Y ¿porqué es tan importante este tema de las economías de escala?  Sencillamente porqué esa es la única herramienta que nos permitiría poder implementar politicas de precios en nuestra estrategia empresarial. De esto deducimos inmediatamente, que toda aquella empresa de tintorería que implante una politica de precios (a la baja evidentemente) está condenada a cerrar o a obtener unos rendimientos precarios. Entonces, ¿cómo podemos determinar el precio del servicio?  Simplemente conociendo exactamente cuanto nos cuesta, y para ello es preciso analizar todos y cada uno de aquellos factores que añaden un coste en la producción de una prenda. Este trabajo, es el que vamos a ir desarrollando en este y en los artículos que le siguen,  para que de una forma fácil para todos, y sin necesidad de conocimientos de economía,  ir profundizando en los factores que componen el coste de nuestro servicio y poder elaborar un modelo que nos permita obtener los datos y elementos de juicio para tomar decisiones acertadas. Empezaremos con el coste más elemental, el más básico.  No podemos desarrollar una actividad de tintorería sin un espacio donde ubicarla. Y este espacio tiene una alto precio.

 

EL COSTE DE LA UBICACIÓN

Como toda tintorería tiene que estar necesariamente ubicada en un espacio físico (tienda o local), este es el primer factor  que analizaremos. Este coste nos viene detrminado por el precio desembolsado por el alquiler del local, tienda o nave en el que se implantará la instalación. Y como veremos más adelante, es uno de los más determinantes. Este coste siempre existe, aunque el local sea propiedad de la empresa o de su titular. Algunos tintoreros caen en la falsa creencia que al no tener que pagar alquiler, ya que su local es de propiedad, tienen menos costes y pueden producir y vender su servicio más barato. Esto además de ser una temeridad es un grave error.  Pongamos por ejemplo un tintorero, el Sr. Perez,  que ejerce en un local de propiedad de 100 m2, en el Paseo de Gracia de Barcelona, ( o en la Castellana de Madrid, tanto da).  El Sr. Perez, supongamos que se asigna un sueldo por su dedicación de 1.500€/mes, y además obtiene unos beneficios netos  totales al año de 12.000€. Alguno podría pensar que al Sr. Perez no le va mal, de su tintorería obtiene unos nada despreciables 30.000€.  Nada más lejos de la realidad. Para nosotros el Sr. Perez está perdiendo dinero, o peor aún está trabajando gratis, como por amor al arte.  Veamos porqué.

Como no paga alquiler, el Sr. Perez no contempla este gasto en su estructura de costes, y por eso obtiene los 30.000€, pero no ha caido en la cuenta que en las proximidades hay un local en alquiler parecido al suyo por el cual solicitan 3.000€ al mes. Simplemente alquilando su local y dedicando su tiempo a jugar al golf, el Sr. Perez podría estar ingresando 36.000€ al año. El Sr. Perez trabaja en su tintorería y pone de su bolsillo  6.000€ cada año. Esta es la realidad.

Los recursos propiedad del empresario y puestos a disposición de la empresa, hay que considerarlos como un coste.  Estos  son los que los economistas llaman "Costes Implicitos"  definidos como  aquellos en que puede incurrir la empresa y que no generan pagos explicitos (desembolso de capital), e implican el uso por parte de la empresa de sus propios activos (terrenos, locales, medios de transporte etc..). Por contra, denominaremos como "Costes Explicitos" aquellos que se generan por la compra en el mercado abierto de bienes y factores necesarios para la producción. El precio de estos costes es conocido y determinado por el mercado. En cambio, el precio de los Costes Implicitos, es más subjetivo y difícil de determinar. Visto esto, vamos a centrarnos como afecta el precio del local en el coste de una prenda producida.

 

INFLUENCIA DEL ALQUILER DEL LOCAL EN EL COSTE  DE UNA PRENDA.

Vamos a suponer que la "Tintorería La Plancha Veloz", es un establecimiento de tipo medio, que ocupa un local de 80 m2 en una ciudad,  por el cual paga 1.200€/mes. También supondremos que nuestra tintorería de ejemplo, limpia solo pantalones, pongamos que 9.000 al año, pero que como por arte de magia se hacen solos sin precisar de ningún factor más que añada un coste. Es fácil deducir que a la Plancha Veloz producir cada pantalón le cuesta  1.200 x 12 / 9.000 = 1.6€ cada pantalón. Está claro que cualquier precio de venta del pantalón por encima de 1.6€, le reportará beneficios al empresario. Vaya "chorrada",  clamarán algunos. Vayamos despacio, que ya se irán complicando poco a poco los cálculos.

Supongamos ahora que nuestro empresario decide aplicar una politica de precios para ganar terreno a su competidor próximo, y decide vender el pantalón a 1.20€, precio al cual espera ganarle terreno a la competencia y aumentar el número de pantalones tratado.  Para no perder dinero, la Plancha Veloz, tendría que procesar al menos  1.200 x 12 / 1.20 = 12.000  pantalones, lo que implica procesar al menos 3.000 pantalones más al año que con el anterior precio para alcanzar el punto muerto, o Umbral del Beneficio.

Por esta regla de tres, podríamos llegar a deducir que nuestra tintorería de ejemplo, podría rebajar tanto como quisiera el coste unitario de producir un pantalón simplemente aumentando el número de prendas procesadas.  Como veremos más adelante, esta hipótesis no es posible.

De momento centremonos en analizar estas variaciones.  Para aumentar las prendas un 33%, debemos reducir el precio en un 25%.  A simple vista podemos observar que esta conclusión es insostenible, debido a que un aumento del 33% de la producción, necesariamente debería  llevar  asociada un requerimiento de recursos extra, que no hemos contemplado inicialmente. En la realidad no podemos aumentar la producción indefinidamente, ya que simplemente llegaría un momento en que la limitación física del espacio disponible no nos permitiría almacenar una prenda más. Literalmente llegaría un momento en que no podríamos coger un pantalón mas, ya que no nos cabría en la tienda. De esto deducimos, que la minoración del coste de la ubicación por incremento de la producción queda limitada por la propia dimensión de la instalación.  Esta caracteristica es de vital importancia, y en la mayoría de casos, los tintoreros no la tienen presente, constituyendo un error de base que luego condicionará todo el desarrollo de la actividad.

Continuaremos en el siguiente capítulo. Podeis solicitar aclaraciones añadiendo un comentario.