Lavanderia de Autoservicio, ¿la próxima Burbuja?

Como reza el dicho popular, "crecen como setas".  Y nunca mejor dicho es lo que está pasando con las lavanderías de autoservicio.

Se venden como si fueran el negocio del siglo, alta rentabilidad, sin empleados, mínima inversión, gran demanda de servicio, más seguro que la inversión a plazo fijo, negocio moderno y de moda, para emprendedores, no ha de preocuparse de nada, nosotros nos encargamos de todo, seguimos creciendo gracias a tí, etc. etc. etc.

Estos son solo unas pocas frases, por poner las más relevantes que toda una tupida red de empresas franquiciadoras emplean para vender las lavanderías de autoservicio.

Pero...  ¿que hay de cierto en todo ello?  Con este empezamos una serie de articulos dedicados a desentrañar el mundo de las lavanderías de autoservicio. ¿Qué es lo que está pasando?,  ¿porqué se estan expandiendo?, cual será su fínal,  estallará su burbuja como le ha sucedido a  otras tantas  actividades económicas.

Las burbujas especulativas han sido numerosas y variopintas a lo largo de la historia. La primera estalló en 1637 en la llamada "Tulipomanía" holandesa del siglo XVII. En este enlace podeís leer algo más sobre ella.

Más tarde en 1720 estalla la burbuja  "De los Mares del sur"

A principios del siglo XX,  todos conocemos el famoso "Crack de 1929",  y más recientemente  la crisis inmobiliaria y financiera de Japón de 1990, la burbuja de las Franquicias de Tintorería de 1998, la Burbuja de las empresas   punto.com   en el año 2000,  y la más reciente y conocida, la gran recesión provocada por la burbuja inmobiliaria de 2007.

El economista  Hyman Minsky   vinculó las burbujas  al crédito, a las innovaciones tecnológicas y a las variaciones del tipo de interés. Curiosamente los mísmos elementos que concurren en la proliferación de las lavanderías de autoservicio.

Según el economista Charles P. Kindleberger, la estructura básica de una burbuja especulativa podemos dividirla en 5 fases:

  • Sustitución (displacement): incremento del valor de un activo
  • Despegue (take off): compras especulativas (comprar ahora para vender a futuro a un precio mayor y obtener una utilidad)
  • Exuberancia (exuberance)
  • Etapa crítica (critical stage): comienzan a escasear los compradores, algunos comienzan a vender.
  • Estallido (crash)

Analizando detenidamente lo que está sucediendo en el sector de las lavanderías de autoservicio, no es muy difícil entrever que estamos en plena fase de Exuberancia. Hay un desmesurado optimismo y un gran despliegue de medios,  recursos técnicos y de marketing incitando a neófitos en el sector a entrar en él con la  instalación de su lavandería. Podemos encontrar incluso una campaña publicitaria de una enseña que reza literalmente, "Quiero mi Lavandería" como si poseer una lavandería de autoservicio fuera un derecho de toda persona, o de un pastel o  un juguete se tratase.

Atendiendo  al gran número de empresas franquiciadoras, (hemos encontrado más de 13, ¡una auténtica barbaridad!) y a los ambiciosos  objetivos de expansión y aperturas anuales de tiendas,  que cada una de ellas se ha fijado, nos encontramos en muchas ciudades  probablemente al borde de la Étapa Crítica, a un paso del Estallido.

Para  nuestro proposito, dividiremos el estudio en cuatro  apartados que  desarrollaremos  en sendos artículos.

  1. ¿Qué es una franquicia de lavandería de autoservicio? Cuantas empresas operan y franquician en España. En que se diferencian. Cuales son los argumentos en que se apoyan y fundamentan su éxito. ¿Son realistas las espectativas que se han creado en torno a la lavandería de autoservicio? ¿Existe una  demanda real del servicio?
  2. Los costes de una lavandería de autoservicio. Los franquiciadores, ¿ofrecen una información clara y completa de todos los costes reales de cada instalación?
  3. El punto muerto, la proyección de las ventas y el beneficio de la explotación del negocio. El condicionante fiscal según el tipo de empresa elegida y las circunstancias fiscales personales del titular.
  4. ¿Estallará en España  la Burbuja de las lavanderías de autoservicio? ¿Y cuando?

 

Vamos a empezar por el primer apartado:

¿Qué son las franquicias de Lavanderías de autoservicio?  Cuantas empresas operan y que ofrecen.

¿Las espectativas de expansión del negocio, se corresponden con la demanda real del servicio?

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La lavandería de autoservicio  se encuadra en el formato de "franquicia de negocio”  por lo que ha de basarse en:

  • En primer lugar, en el éxito previo del franquiciador a la hora de explotar su concepto de negocio.
  • En segundo lugar, en la formulación del sistema para la concesión de licencias o franquicias con el fin de que los franquiciados que se le unan puedan reproducir el formato de franquicia del que formarán parte.
  • En tercer lugar, en la aportación por parte del franquiciador de una formación inicial. 
  • En cuarto lugar, en una asistencia técnica continuada.
  • Y, finalmente, en la definición de las políticas comerciales y promocionales a emprender en el área exclusiva de cada franquiciado y en el conjunto de la red franquiciada.

Todo ello a cambio de un canon de entrada  y de un royalti periódico,  que es la esencia de los beneficios del franquiciador  por poner su conocimiento y experiencia  o "know-how" a disposición del franquiciado.

Debe tenerse en cuenta que un sistema de franquicias es exclusivamente un método de comercialización, especialmente útil para la expansión empresarial del franquiciador, que necesita basarse en su éxito previo como gestor de su concepto de negocio para que ofrezca suficientes garantías de éxito también para el franquiciado.

Y en esta última frase resaltada es donde se encuentra el quid de la cuestión.

Entonces,  ¿Cual es el modelo de negocio y la utilidad de la comercialización y  expansión  de una franquicia de Lavandería de Autoservicio que no cobra Canones ni Royalties?

Como muchos de vosotros ya habreís adivinado, el único objetivo de la empresa franquiciadora es la simple venta  de la máquinaria que te instalan, y en todo caso de las comisiones del mantenimiento de la maquinaria y de la venta de los jabones en caso de que este servicio esté estipulado en el contrato. No existe otra fuente de ingresos para el franquiciador, el único es la comisión o margen comercial que obtenga del fabricante de las lavadoras.

Llegados a este punto, es cuando nos damos cuenta,  de que el principal interesado en la proliferación de las lavanderías de autoservicio son los propios fabricantes de la maquinaria. En realidad los franquiciadores solo actúan como intermediarios o meros comerciales comisionistas del fabricante.

Podemos ver claramente dicha aseveración en la siguiente tabla, donde se agrupan cada franquicia de lavandería con el correspondiente fabricante de lavadoras.

 

 

Fabricante Franquicias operativas Nº de Instalaciones Zona de Origen / Implantación
Girbau
  • La Wash
  • Fresh
  • Splash
  • Laundromat
  • Colada 30´
  • Ecolaundry
  •  68
  • 40
  • 2
  • 2
  • 14
  • 57
  •  Barcelona
  • Barcelona
  • Barcelona
  • Barcelona
  • Valencia
  • Pais Vasco
Electrolux
  • Colada Expres
  • Nai-Clean
  •  190

 

  •  Madrid
  • Zaragoza
Speed Quen
  • Wash & Dry
  • Lavaxpres
  • Speed Queen

 

  • 95
  • Barcelona

Renzacci

  • KWL-Aqua
  •  100
  •  Valencia
Miele
  • Lavapiu
 
  •  Italiana
Maytag
  • Abarna
   
Grandimpianti
  • Lavanda
 
  • Italiana

 

Como se puede observar en la tabla, no tiene sentido que 6 marcas franquiciadoras que no cobran canones de entrada ni royalties de funcionamiento,  instalen la misma maquinaria del mismo fabricante, a no ser que sea el propio fabricante el auténtico promotor de las franquicias. Lo único que cambia entre ellas es el nombre de la marca y el color corporativo de las tiendas. El resto es casi idéntico, máquinas, diseño y precios.

Y lo mismo sucede con el resto. Hasta 15 marcas franquiciadoras para 7 fabricantes de maquinaria.

Entre estos destacan el fabricante español Girbau con hasta 6 franquicias que montan sus máquinas, el fabricante sueco Electrolux con 2 franquicias, aunque es con diferencia la que mayor número de instalaciones ha equipado.  El americano Speed Queen con otras 2 y el resto, Renzacci, Miele, Grandimpianti y Maytag con una franquicia cada una, que instala sus máquinas. Tambien tendríamos que citar los fabricantes español Domus, Primer  y Fagor, que aunque sin franquiciar, tambien ofrecen la posibilidad de montar lavanderías de autoservicio llaves en mano.

Como conclusión a este apartado podríamos apuntar que más que franquicias puras que se dedican a explotar una actividad mediante empresas franquiciadas a las que cobran un royalti, nos encontramos ante un grupo de empresas cuyo objetivo es promocionar negocios de lavanderías de autoservicio y encontrar inversores que compren las lavanderías llaves en mano que ellos diseñan, ya que es evidente que la principal y única fuente de ingresos de las empresas franquiciadoras es el margen comercial que obtengan de la venta de la maquinaria instalada y en su caso del acondicionamiento del local cuando el cliente les encarge este trabajo.

Estrategias de comercialización y argumentos de venta.

Las empresas franquiciadoras intentan convencer al futuro inversor de que existe un gran mercado y una gran demanda latente. Parece como si de repente ir cargado con la ropa sucia para lavarla fuera de casa fuera el deporte nacional. Y clasifican los potenciales clientes en las siguientes tipologías:

  1. Los estudiantes que estudian fuera de su población de residencia.
  2. Los inmigrantes que viven en pisos compartidos.
  3. Los jubilados.
  4. Las personas que viven solas.
  5. Las amas de casa a las que se les ha estropeado la lavadora.
  6. Los que no quieren llevar sus edredones y mantas a las lavanderias asistidas.

 

Los argumentos de venta más usuales se basan en el ahorro que obtienen los clientes al lavar en el autoservicio, y curiosamente en el tiempo libre que ganan, (aunque tengan que pasarse una hora viendo como da vueltas la lavadora y secadora)

A simple vista se ve que dichos argumentos no son consistentes.  Es mas económiico lavar en casa y mucho más incomodo llevar un gran volumen o peso de ropa sucia por la calle hasta la lavandería más cercana.

Los perfiles de clientes.

Es evidente que la persona que no tiene la posibilidad de disponer de una lavadora, no le queda más remedio que acudir a una lavandería o tintorería, pero si cuentan con unos recursos muy limitados acudirán  al autoservicio, pero aquellas personas que  disponen de lavadora en su casa, aunque prueben alguna vez la lavandería, es muy difícil fidelizarlas, ya que en realidad salir cargado de casa para pagar por algo que lo podrías hacer tranquilamente viendo la tele, es realmente una incomodidad.

Los  jubilados dado su escaso nivel de renta es difícil que frecuenten un servicio que pueden hacer perfectamente en su casa ya que disponen de mucho tiempo, y las personas que viven solas, no generan tanta cantidad de ropa sucia como para justificar el viaje a la lavandería.

Por todo lo cual nos quedan pocos perfiles proclives a utilizar el servicio. No hay tantos estudiantes disperdigados por todos los barrios de una ciudad como para justificar tantas instalaciones. Además muchos se llevan la ropa el fin de semana a su casa a que se la lave la madre, o los que se hospedan en residencias estudiantiles ya cuentan con ese servicio incluido.

Los inmigrantes, dadas sus precarias condiciones de vivienda, si que son cautivos de la visita a la lavandería, pero por contra, suelen estar concentrados en determinados barrios de las ciudades. Además su escaso poder económico no les permite utilizar el servicio tanto como fuera necesario.

No es preciso ni comentar las personas a las que se les ha estropeado la lavadora, es evidente que su impacto para el negocio será irrelevante.

Y por último queda el argumento de las prendas de gran volumen que no nos caben en la lavadora de casa. Esta es una demanda ocasional, generalmente una o dos prendas al año que hasta ahora se venían lavando en  la lavandería o tintorería de confianza.  Algunas franquicias, se han obsesionado tanto con este perfil de cliente que llegan a montar la lavandería justo enfrente de una tintorería, o a menos de 20 metros de la misma. En Barcelona y alrededores hemos detectado más de 3 lavanderías (de la misma franquicia) abiertas con este criterio, si la abro frente a la tintorería, la gente que llevaba su edredon a limpiar alli, lo lavará en nuestro autoservicio porque es más barato, pero después de alguna prueba se dan cuenta de que no es lo mismo, de que el lavado de autoservicio no le quita las manchas del edredón y de que la tintorería profesional les ofrece una mayor calidad de limpieza.

Hemos hecho un seguimiento de 2 casos y la experiencia dice que a la tintorería no le afecta en absoluto la lavandería de autoservicio, ya que su clientela potencial es radicalmente distinta. En cambio el autoservicio  no consigue el volumen de negocio con el que contaba a priori en su plan de empresa, y que esperaba captar de la tintorería.

La conclusión de este análisis nos dice que el espectro del cliente potencial no es tan grande como parece y la demanda del servicio no es homogenea en el territorio ni consistente en su fidelización, por lo cual nos podemos encontrar en breve a las puertas de una saturación de establecimientos muchos de ellos infrautilizados.

El argumento de las costumbres sociales.

Esta es una de las razones más esgrimidas para convencer al inversor despistado de que está adquiriendo un negocio de moda y en racha,  con una tendencia expansiva casi inacabable.

"Los americanos lavan su ropa en las lavanderías de autoservicio, lo vemos en todas las películas. Aquí seguiremos esa misma evolución", y no queremos reconocer que esto es un tópico. Las amas de casa americanas tienen unas flamantes y modernas lavadoras, y en los edificios de viviendas de New York, la lavandería de antaño, centralizada en el sotano para aprovechar el vapor gratuito de la central electrica de Staten Island, está cediendo el  paso a las lavadoras domésticas.

Por lo tanto el argumento esgrimido por los franquiciadores en cuanto que los españoles iremos copiando las costumbres de los americanos y empezaremos a lavar la ropa fuera de casa no se sostiene. Ni tan siquiera los titulares de las lavanderías practican esa costumbre.

El argumento de la alta rentabilidad.

Será en el siguiente capítulo en el que trataremos el tema de costes y rentabilidad, pero ahora solo queremos avanzaros un simple razonamiento.

Según los franquiciadores, la lavandería de autoservicio franquiciada, más que un negocio es una inversión, con una segura y alta rentabilidad.

No precisa de personal, la inversión se retorna en 3 o 4 años, y gracias a la domótica todo se hace automáticamente. Su única preocupación es ver como va subiendo su cuenta corriente.

Entonces uno se pregunta, si no te cobran nada por poner a tu disposición tan lucrativa información, (tan solo el coste de las máquinas) ¿porqué te necesitan a tí, (o mejor dicho tu capital) cuando podrían obtener para ellos mismos los grandes beneficios que te prometen si se dedicasen a montar instalaciones de su propiedad?   ¿Que sentiido tiene franquiciarlas?

¿Quién te ofrece algo a cambio de nada?

Quedemonos con esta frase y reflexionemos sobre ella hasta el proximo capítulo en el que trataremos en profundidad el tema de los costes del negocio.

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