BARBOUR

Lavanderías autoservicio, un negocio que se empieza a "saturar" en Zaragoza

"No se concibe un barrio de Zaragoza que no tenga una lavandería autoservicio". Lo afirma Andrés Agustín, dueño de la Lavandería del Barrio, en el Coso, la primera en abrir en La Magdalena en agosto de 2013. Desde entonces han surgido dos más, al igual que ha pasado en otras zonas de la ciudad. Aunque no hay un registro oficial, fuentes del sector estiman que hay unas 40 lavanderías automáticas cuando en 2010 no llegaban a cinco. "Es un negocio de cercanía que demanda la gente porque todo el mundo es cliente potencial. Hay ropa que no entra en las lavadoras de casa y se tiene que lavar fuera", comenta.

A pesar de esta proliferación, Andrés apunta que el negocio está "saturado" en algunas zonas y alude al cierre de establecimientos. "En Delicias hay un montón. El problema es que si te montan una lavandería al lado estamos compitiendo por el edredrón de enfrente. Hay negocio, pero no tanto", sostiene.

Pilar Casajús, propietaria de Lavapiú en el Actur, también se refiere a la competencia que existe y se queja de la proximidad entre lavanderías. "Se siguen montando, pero otras cierran. Para que funcionen, tienes que tener un área de trabajo para ti solo. Lo ideal es un kilómetro de distancia. Yo tengo una cada 70 o 100 metros; estamos seis en el barrio. Además, están las lavanderías ‘low cost’, que se instalan desde 8.000 euros. El negocio es rentable, aunque cuando estábamos solos lo era más", señala.

En el caso de Pilar, la lavandería (cuatro lavadoras y dos secadoras en un local de 45 m²) le costó unos 75.000 euros en 2014 (fue la primera del Actur). "Todos los electrodomésticos son Miele, de lo mejor que hay en el mercado. A ello hay que añadir la calidad de los jabones (4 tipos); solo en el olor ya se nota", dice.

Por su parte, Andrés invirtió 65.000 euros en el local de 50 m² que cuenta con dos secadoras y tres lavadoras industriales Ipso ("número 1 en Estados Unidos"). "El negocio va bien, pero no tiene los márgenes que me dijeron que iba a tener cuando la monté. No vivo solo de este trabajo", reconoce.

esperando lavadora

Abiertos de lunes a domingo

Este tipo de establecimientos, abiertos por lo general los 365 días del año en un horario muy amplio (de 8.00 a 23.00), no cuentan con personal 'in situ' pero disponen de un teléfono de ayuda o incidencias donde se atiende a los clientes en todo momento. "El primer año estuvimos muy presentes; fue hacer clientela. Ahora soluciono las incidencias por teléfono y tengo cámaras instaladas donde ves lo que pasa. No hemos tenido ninguna avería con las lavadoras Miele y los problemas que surgen es porque el cliente ha hecho algo mal", explica la propietaria de Lavapiú en el Actur, que acude todos las noches a su establecimiento para revisar y poner todo a punto al igual que el dueño de la Lavandería del Barrio. "La gente se piensa que es poner unas lavadoras e ir a limpiar y recaudar; y no es así", advierte Andrés.

En cuanto a los precios, el mínimo de lavar y secar suele rondar los 7 euros(incluido el jabón y el suavizante) y algunos establecimientos cuentan con tarjeta de fidelidad que rebaja un poco esa cuantía. Y el tiempo que dura el lavado suele ser 45 minutos más los que se añadan de secado.

La opinión de los usuarios

Gustavo Lamuela es uno de los clientes que este lunes estaba en la lavanderia Colada Exprés de la calle de Héroes del Silencio, aunque es usuario de fin de semana. Para él se trata de un complemento puntual a las coladas que hace en casa y lo que suele traer son sábanas, colchas o fundas grandes. "Vengo una o dos veces al mes. Hoy he aprovechado para traer más prendas. Estoy contento con este servicio por su rapidez y por cómo queda la ropa. Te la llevas casi planchada. Además, estas máquinas son muy intuitivas de utilizar", afirma.

A su lado está Carlos Martínez, usuario esporádico. "Vengo por comodidad y porque las prendas quedan bien. Además, sale más barato que llevarlo a la tintorería", comenta. El pero lo pone en que las máquinas no admiten billetes ni tarjetas. "Es un poco rollo; antes había una máquina de cambio de dinero", se queja.

Otra clientela y servicio

Desde la Asociación de Tintorerías y Lavanderías de Aragón, su presidente, Carlos Jiménez, resalta que el servicio y la clientela de las tintorerías tradicionales y las lavanderías autoservicio son distintos. "Hay gente que prima el precio y otra, la calidad. El servicio que nosotros ofrecemos no tiene nada que ver: estamos encima de las prendas, damos la cara, buscas la calidad... En cambio, esas lavanderias no se responsabilizan de nada y lo que prima es el servicio económico", subraya. Asimismo, destaca que en precio no pueden competir porque todo lo que añaden para un mejor servicio repercute en el coste final. 

Además, Carlos Jiménez subraya el desconocimiento a nivel empresarial de las personas que han invertido en ese tipo de establecimientos. "No conocen el sector. Están asesorados por franquicias, que lo que quieren es colocar sus máquinas. No es un mal negocio, pero entra gente que no tiene ni idea. Además, les prometen muchos beneficios y no es tan rentable. Para que quedara beneficio las máquinas tendrían que estar todo el día en funcionamiento y, sin embargo, están muchas horas paradas", explica. Y advierte de que ningún profesional de las tintorerías ha invertido en las lavanderías autoservicio.

 

Articulo extraido del heraldo.es desde el siguiente ENLACE