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Historia de los Disolventes en Tintorería

Los Inicios del lavado en Seco

En los inicios de la tintorería moderna, a finales del siglo XIX y principios del XX, el petroleo y las gasolinas (bencinas) constituían los disolventes comunmente utilizados por los tintoreros, (lavadores a seco). Bajo la marca "White Spirit" apareció el primer producto comercial especifico para el lavado en seco.

Así como el producto ofrecía unos excelentes resultados de limpieza, no era así en sus condiciones de uso, que debido a la precariedad de las máquinas empleadas lo hacían especialmente peligroso por su facilidad de explosión.

La industría desarrolló multitud de máquinas complementarias del proceso, lavadoras, centrifugadoras, clarificadoras, que hicieron de los talleres de tintorería instalaciones complejas y con gran profusión de máquinas.En su tiempo, fueron muchos los talleres afectados por explosiones o incendios, lo que pronto se vió la necesidad del empleo de otros disolventes alternativos sin los problemas que causaban las bencinas. A finales de los años 30 se produjo la primera gran reconversión en la tintorería, con la aparición de los primeros disolventes clorados. La oferta de las primeras instalaciones de Tricloretileno, dió lugar a la retirada paulatina de las instalaciones de bencina

Los primeros disolventes clorados

Si bien el empleo del Tricloretileno se inició a finales de los años 30, no es hasta después de la postguerra, cuando impulsado por las restricciones de las gasolinas y la propia problemática de las bencinas, se implanta masivamente en las instalaciones de tintorería.

En un principio las instalaciones son similares a las de White Spirit, sin bien poco a poco la industria irá desarrollando las primeras máquinas compactas que efectuan todo el proceso de lavado en la misma máquina, lavado, centrifugado y secado.
El Tri, como se le conoce populamente al nuevo disolvente, aportaba notables ventajas respecto a las bencinas. No es inflamable y el poder de limpieza es superior.

Las primeras máquinas automáticas

Con el nuevo disolvente, el Tricloretileno, aceptado por la industría, las empresas fabricantes de maquinaria, pueden centranse en desarrollar y evolucionar las que se conocerán como primeras "máquinas de lavar en seco", tal como hoy las conocemos. Son las primeras lavadora autmáticas, que en un mismo equipo integran un programador de lavado, cartuchos filtrantes y destilador, todo envuelto en una atractiva carcasa que nos hará olvidar la antigua concepción eminentemente industrial de las máquinas precedentes.

Pero el nuevo disolvente, con un gran poder limpiante, también tenía sus desventajas. Era excesivamente agresivo con determinados componentes de las prendas. Producia decolaraciones, la calidad de los accesorios delas prendas de la época no resistía su acción, los botones de pasta se fundían, las lentejuelas se encogían, las pieles se resecaban etc. cumulo de circunstancias, que rápidamente dan lugar a que la investigación ofrezca un nuevo disolvente, si bien de la misma familia que el Tri, pero sin tantos inconvenientes. Es el momento de la aparición del Percloroetileno, el disolvente rey, que nos introducirá en las bases de la tintorería moderna y que su reinado aún continua hasta nuestros días.