BARBOUR

Sobre Etiquetas Textiles

A la hora de asignar especificaciones sobre la mejor forma de lavar una prenda o producto textil los fabricantes y diseñadores deberían de tener en cuenta además de la estabilidad dimensional y la solidez del color otros aspectos también relevantes.

 

Primeramente se debería de tener en cuenta que la prenda se tendrá que limpiar completamente, y el sistema de lavado indicado ha de valer para la prenda entera, tanto si se trata de un vestido, unas cortinas o un edredón.

Otro aspecto que también debería de tenerse de cuenta a la hora de recomendar un sistema de lavado es el uso que va a recibir ese producto textil. La suciedad que recoge una prenda viene por lo general directamente relacionada con el uso que se le da a la prenda o genero textil, y la recomendación de lavado debería de tener en cuenta también este aspecto. Por ejemplo, un vestido de fiesta lo normal es que se manche de bebida con lo que su procedimiento de lavado mas adecuado seria con agua. Esta claro que no podemos generalizar en cuanto a las soluciones a la hora de dar una recomendación de lavado en el etiquetaje textil, y que mal que nos pese los fabricantes y diseñadores no tienen en cuenta estos aspectos que hemos citado, pero pensamos que no esta de más que subrayemos en este espacio (por si nos lee algún fabricante) que el uso para el que se ha concebido la prenda debería ser determinante en la recomendación de lavado.

La prenda es un todo

Todos los componentes de una prenda o género textil han de responder a la recomendación de lavado que se incluye en la etiqueta. Todos conocemos casos de prendas que se han estropeado por culpa de alguno de los componentes.

Prendas de PVC, Poliuretano, etc. con etiquetaje de limpieza en seco han sido causa de muchísimos accidentes en la tintorería. El producto que le otorga flexibilidad al plástico o el adhesivo que une capas textiles se han disuelto con el disolvente de limpieza provocando por un lado el endurecimiento del PVC y por otro la descomposición del adhesivo o resina, y consecuentemente el deterioro de la prenda. Hay que indicar que esta pequeña parte de la composición de la prenda o género es básico a la hora de dar una recomendación de lavado y sin ella la prenda no hubiese sufrido ningún tipo de daño.

Otro problema que frecuentemente encontramos son los adornos y pedrerías en vestidos, y que en la mayoría de los casos no es posible quitarlos. La recomendación que traen es la de la limpieza en seco, tras la cual o bien quedan disueltos dichos adornos o han formado una pasta que queda adherida al tejido de la prenda de forma casi permanente. Estos errores de etiquetaje surgen por el propio proceso de confeción o fabricación en donde son varias la partes implicadas en el proceso y por lo general solo el material textil ha sido tenido en consideración para determinar la recomendación de lavado. Tampoco se tiene en cuenta que la prenda ha de ser secada a temperaturas superiores a los 50ºC y que esos elementos tal vez no lo soporten.

Grecas, forros, entretelas y demás son a veces utilizadas en géneros textiles sin haber sido estabilizados dimensionalmente con lo que tras el proceso de lavado y ante las diferencias de comportamiento en lo dimensional, estas quedan con deformaciones de muy difícil arreglo.

La confección perfecta no existe, pero se pueden aminorar estos errores de etiquetaje realizando análisis a los tejidos, adornos, etc. antes de su salida al mercado. Citamos algunos de los métodos de control que se realizan para evaluar la recomendación de lavado:

- ISO 3175-1:1998 Método para evaluar la limpieza de textiles y prendas de vestir

- ISO 3175-2:1998 Procedimientos para las pruebas utilizando tetracloroetileno (percloroetileno)

- ISO 3175-3:2003 Procedimiento para realizar pruebas de detección de hidrocarburos

- ISO 3175-4:2003 Procedimiento para realizar pruebas de detección de limpieza en húmedo simulado.