Cazadora de Pekari lavada en agua

Hace ya algún tiempo, (alrededor de 20 años) en las tintorerías entraban un pomedio de 10 a 15 prendas de piel por semana. La piel estaba de moda y casi todo el mundo contaba con una o dos prendas en su vestuario.  Esta circunstacia, permitía que muchos tintoreros, decidieran limpiarse sus prendas de piel , y se animaran a aprender las técnicas de su limpieza, realizando cursos que por aquella época impartía Gonzalo Gilabert en su escuela de Madrid.

Fueron numerosísimos los profesionales que se formaron allí. La cantidad de prendas que entraban, permitía seleccionar lotes por tipo de piel y colores y destinar medios (cabinas, productos, planchas etc) para su tratamiento.                                                                                                             

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