Barcelona, marzo de 1935, edición Nº 62 de "La Tintorería" "Ponencias para el III Congreso de Tintoreros Quitamanchas de Ropas Usadas"
Ponencia 6ª: Título profesional para los ya establecidos en Tintorería Quitamanchas de Ropas Usadas.
Tendrá derecho a éste, todo industrial tintorero establecido por lo menos de dos años, sin haber tenido reclamación judicial durante este tiempo por estropeamiento de ropas usadas, para con esto no dañar intereses creados ya, los cuales podrían darlos la Confederación Nacional del Gremio de Tintoreros de Ropas Usadas.
Ponencia 7ª: Pedir al Sr. Ministro de Industría y comercio, que lo mismo que al igual se dan los títulos de Perito Químico, Perito Agrícola, Perito Agrónomo, Perito Mercantil, Perito Mecánico, Perito Electricista, Perito Aparejador, etc. se cree una Cátedra en las Escuelas Industriales para hacer Peritos Tintoreros Quitamanchas, por ser industria que afecta directamente a la economía y a la sanidad del país.
Así pues, e igual que se da un título al chofer-mecánico, al maquinista de la Armada, etc. , esta profesión de la tintorería, se ve invadida de intrusos que la desprestigian, molestando los intereses del público y de los profesionales, por no poder cumplir lo que ofrecen.
Para esta solicitud, se podría acompañar, con los temas necesarios que trataran solo de nuestra profesión y que fueran el examen que sufrieran los solicitantes al referido Título de Perito Tintorero Quitamanchas.
A continuación le seguía un detallado programa de 10 puntos sobre las competencias y materias sobre las cuales debería versar el examen de cualificación.
Como podemos observar en la anterior cita, el tema de la cualificación profesional, ha sido una constante reivindicativa en nuestro sector a lo largo del tiempo, y aún está por resolver. En los últimos años, las iniciativas de gremios, asociaciones y federaciones profesionales, han debatido (sin éxito hasta el momento) sobre la conveniencia de dotar a la profesión de una cualificación técnica oficial que por una parte pudiera garantizar al consumidor la capacitación profesional y calidad del servicio prestado, y por otra, el cuidado y defensa de la imagen y los intereses del colectivo.
Pero claro, ante la pregunta planteada en el título del presente artículo, "¿Y tú, ya tienes tu titulación?" todos los lectores responderán con un NO rotundo, y es que en la actualidad nuestra profesión no tiene en España ningún tipo de reconocimiento académico que acredite a los profesionales que se dedican a la misma. Y la constatación de este hecho representa uno de los mayores lastres con lo que se encuentran las empresas del sector en el momento de abordar cualquier problema o cuestión frente a los organismos públicos o asociaciones de consumidores. ¿Qué crédito pueden tener las palabras o explicaciones de un tintorero ante terceros, cuando para ejercer su quehacer diario no se le exige ningún tipo de conocimiento especifico de la profesión?
Prueba de ello la padecen todos los que acuden a una junta arbitral en el momento que no son tenidas en cuenta en absoluto sus explicaciones sobre los posibles resultados de su trabajo. El tintorero, generalmente es el culpable, porque no tiene ninguna acreditación de los conocimientos químicos o textiles que posee, o lo que es lo mismo, que no sabe nada de lavar ni de planchar, ya que cualquiera puede acceder a la profesión sin ningún requisito.
Esta situación se nos presenta a priori como realmente injusta, pero el sector también debería hacer un ejercicio de autocrítica, y reconocer que en parte es responsable de sus propios errores. Concretamente, la semana pasada, el representante de un conocido fabricante de máquinas de lavado en seco, me comentaba que habían vendido una instalación completa de tintorería en un centro comercial que se acababa de inaugurar en Barcelona. El hecho en sí no tiene mayor relevancia si no fuera porque me comentó que el nuevo empresario de tintorería no tenía nada que ver con el sector, y que se le había dado al personal contratado unos cursillos de un par de semanas de formación. Esto a nosotros no nos debería importunar, si no fuera por la imagen de falta de profesionalidad que dicho establecimiento irá proyectando en su día a día en la imagen de todo el colectivo. Lo mismo ocurrió en su día con la profusión de las franquicias.
La falta de una formación reglada, seria y académica, expone a todo el colectivo a un futuro incierto, como ha sucedido desde que existe la tintorería moderna en nuestro país.
LA CONTROVERSIA DE LOS TÍTULOS PROFESIONALES
Esta situación, tal como demuestra el artículo publicado en 1935, ha sido denunciada reiteradamente por diferentes asociaciones profesionales y, recientemente, han sido varias las iniciativas tanto de la Federación Española de Tintorerías y Lavanderías como del Gremi de Tintorers i Bugaders de Barcelona, en vistas de obtener por parte de la administración algún tipo de acreditación profesional, llegando incluso en el caso del Gremi de Tintorers GTiB, a establecer una Escuela Homologada y Permanente de Tintorería completamente equipada, tanto en medios como en personal docente.
Pero estas iniciativas, a las cuales también podríamos añadir la escuela EFAT de Gonzalo Gilabert en Madrid, no han sido nunca suficientes para que la administración reconozca nuestra profesión como tal.
Los criterios esgrimidos generalmente por la administración, se basan, en que cualquier requisito académico necesario para abrir una tintorería, supondría una barrera de entrada que limita la tan consagrada competencia entre empresas, con el perjuicio que ello conlleva en los consumidores.
Este argumento, junto a la falta de unidad de las asociaciones del sector y de una voluntad firme de conseguir dicha acreditación con la elaboración de un proyecto educativo, es lo que ha propiciado dicha situación.
Pero... parece, que en la actualidad, y si el colectivo actúa unido y diligentemente, puede haber razones para atisbar un rayo de esperanza que revierta este tan negativo panorama para nuestro colectivo.
Esto es lo que se desprende del Programa Acredita que recientemente ha lanzado el Ministerio de Educación, con el fin de acreditar con una titulación profesional oficial, a aquellos colectivos y profesionales que sin disponerla, demuestren unos conocimientos y experiencia suficientes, para que se les vea reconocida su capacidad.
COMO SIEMPRE, LA TINTORERÍA Y LAVANDERÍA LAS GRANDES OLVIDADAS.
A tenor de las actividades elegidas como susceptibles de ser reconocidas que reproducimos más abajo, parece ser que los responsables del Ministerio de Educación, no se hayan puesto nunca un traje, no se laven nunca la ropa, o lo que es peor, piensan que toda prenda textil que utilizan la puede limpiar cualquiera en su propio domicilio, y que nosotros los profesionales del cuidado y mantenimiento textil, no existimos, o no deberíamos existir.
Esto es lo que se desprende del hecho de que entre los 26 sectores de actividad propuestos, no esté contemplada nuestra profesión.
Pero como decíamos antes, aún queda un resquicio de esperanza, ya que el Ministerio ha previsto que aquellas organizaciones empresariales que no tengan representada su actividad en la anterior lista, podrán solicitar y proponer dicha inclusión directamente en su comunidad autónoma. Es en este ámbito donde los representantes de nuestro colectivo tienen una oportunidad única para revertir esta deficiencia histórica y dotar al colectivo de una acreditación profesional que dignifique nuestro tan denostado trabajo.
LA NECESARIA ACCIÓN UNITARIA DE LA FEDERACIÓN NACIONAL Y LOS GREMIOS
Esta vez no hay excusas posibles. Conseguir el objetivo del reconocimiento de nuestra profesión está al alcance y depende de la unidad de acción de nuestros representantes encabezados por la Federeción Española de Tintorerías y Lavanderías y por lás más representativas asociaciones que no están incluidas en la federación, como son el Gremi de Tintorers i Bugaders de Barcelona, La Federación Catalana de Tintorerías y Lavanderías y el Gremio de Tintoreros de Valencia entre otras.
El PLAN ACREDITA, dotado con 59 millones de euros, es de ámbito Nacional y de desarrollo vertical, es decir, parte del Ministerio de Educación y se traslada a las comunidades autónomas, lo cual permite establecer una unidad de acreditación uniforme para todo el territorio nacional. Y éste es un objetivo irrenunciable, ya que la tintorería no está condicionada ni por la región ni por la lengua de la comunidad. Precisa los mismos conocimientos técnicos un tintorero de Huelva que uno de Castellón.
Para ello, nuestras asociaciones deberían dejar a un lado las viejas controversias y ambiciones representativas y juntarse en una mesa redonda de igual a igual, donde poder abordar el problema y poder presentar a los respectivos departamentos de educación, un plan formativo, viable y conjunto, además de todas las medidas evaluativas necesarias para poder acreditar las diferentes vertientes de nuestra profesión.
Ésta es su obligación ya que ostentan nuestra representación, y porque así lo ha reclamado históricamente el sector.
Ésta es la gran oportunidad para todas nuestras asociaciones de conseguir un hito realmente importante para todos los profesionales que ejercemos sin reconocimiento alguno.
No hay excusa posible. Nuestras Asociaciones y las personas que las dirigen tienen la palabra.
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