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El sistema Wet-Cleaning

La limpieza húmeda dentro de la limpieza textil

Entre los servicios de "limpieza textil" se cuenta, además de la limpieza con disolventes orgánicos, el tratamiento húmedo. Gracias a la sustitución de las tradicionales lavadoras domésticas por
máquinas profesionales, de nuevo diseño y libremente programables en combinación con secadores y equipos con destino al perfecto acabado, la limpieza de textiles con agua puede convertirse en un importante factor dentro del sector de limpieza textil.



Dependiendo de la época del año y de la ropa que se lleve en cada caso, es posible tratar en húmedo y con procedimientos especiales de nuevo diseño aproximadamente entre el 30 y el 50 % de los artículos en cuestión. Esta proporción puede variar en gran medida dependiendo del lugar y de las condiciones de servicio.
Los procedimientos especiales recientemente diseñados se orientan principalmente a la limpieza de la ropa exterior.

 La proporción de artículos que pueden limpiarse con agua se halla en ascenso permanente sobre el trasfondo del slogan "Ecología en la cadena textil", y no se limita exclusivamente a la lavadora doméstica. Para mantener esta proporción lo más baja posible, debe destacarse profesionalmente el tratamiento húmedo dentro de la limpieza textil frente a la lavadora doméstica


El tratamiento al agua de manera profesional es más que un normal lavado de ropa. Contiene un preciso desmanchado de la suciedad, dentro de la máquina de lavado hay que optimizar los textiles, para el apropiado tratamiento de los mismos, con despendedores de suciedades,protectores de las fibras y pre-aprestadores. Así mismo un cuidadoso secado para llegar a conseguir unos mininos costes de consumo en el acabado total.


Bases del procedimiento de limpieza húmeda

Según Sinner, el efecto de Circulo de Sinner limpieza de textiles viene determinado de forma decisiva por cuatro factores que se pueden visualizar en un círculo de lavado donde:

Circulo de SinnerZ = tiempo de lavado
T = temperatura del baño de lavado
M = mecanismo lavador
C=productos químicos


Si modificamos el tamaño de un sector, esta acción tendrá repercusión directa en los demás segmentos. Si por ejemplo elevamos la temperatura, podrá reducirse el tiempo manteniendo el mismo resultado de limpieza. O si prolongamos el tiempo, a 10 largo de toda una noche por ejemplo, obtendremos ya buenos resultados a temperatura ambiente, ventaja de la que hoy día se aprovechan las señoras en casa mediante la fase de "remojo".

Pero precisamente unas temperaturas elevadas y unos prolongados tiempos de tratamiento inciden negativamente, tratándose de textiles sensibles o complicados (americanas, trajes, etc.), en la forma de la prenda y en las arrugas. Unos tiempos prolongados de lavado incrementan además el consumo de energía y por tanto los gastos corrientes de funcionamiento.

Por tanto, el proceso de limpieza húmeda debe realizarse a bajas temperaturas, con poca mecánica y brevedad en la duración del tratamiento.
Si visualizamos estos requisitos en la práctica, veremos que el principio de una colada a mano representa casi de forma ideal el proceso de limpieza húmeda que ha de realizarse en la máquina:
T = temperaturas bajas (30 - 40° C)
M = menos mecánica (frotando las prendas ligeramente a mano)
Z = breve duración del tratamiento

Como puede verse en la representación gráfica del lavado a mano, hay que atribuir una importancia decisiva para el éxito de la limpieza húmeda al "factor C", es decir al producto químico utilizado. Para poder cumplir estos requisitos ideales, hay que optimizar la tecnología de la maquinaria. En los capítulos siguientes nos ocuparemos con más detalle del nivel actual de la tecnología de la maquinaria.


Tecnología de las máquinas para la limpieza húmeda

En primer lugar hay que hacer clara mención al hecho de que las lavadoras domésticas no son apropiadas para la limpieza húmeda de los guardarropas externos. De ahí que la industria de maquinaria (Elektrolux Wascator, Ipso, Miele etc.) haya desarrollado sistemas especiales que se diferencian de modo determinante de las lavadoras domésticas tradicionales.El microprocesador
La historia de la evolución de la lavadora comenzó hace algunos siglos con la implantación de dispositivos manuales de lavado, en los que se estrujaban las prendas de vestir para mejorar los resultados de la colada. Con la era de la revolución tecnológica se implantaron las primeras semiautomáticas con tambor de lavado. Así es como resultó imposible detener la evolución y se pasó a las lavadoras con mando de rodillos, las de control de tarjetas programadas y las máquinas de alta tecnología que se pueden programar libremente a base de microprocesadores.
En una moderna lavadora para un buen tratamiento de la ropa, se pueden elegir libremente casi todos los parámetros (niveles de agua, temperatura, tiempos de reversión, etc.) y así es posible diseñar programas a la carta.

El microprocesador es libremente programable en las funciones de temperatura, nivel de agua, tiempo de lavado activo, tiempo de reposo, revoluciones de lavado y de centrifugado, detergente añadido y funciones especiales como por ejemplo la emisión de una señal acústica al final de la carga.
Evidentemente también se pueden manejar datos de tiempos de carga y ciclos de lavado de los diferentes programas. El técnico de servicio al cliente recibe además, mediante el microprocesador, interesante observaciones sobre posibles defectos que hacen posible una rápida intervención.
En los capítulos siguientes expondremos algunas ventajas de los parámetros que se pueden seleccionar libremente.

Niveles de agua libremente seleccionables

En una serie de ensayos se ha puesto en marcha un programa para lana en una lavadora doméstica de marca muy conocida, durante el cual se consumieron 80 litros de agua por kilo de carga. En comparación con este dato, una máquina profesional consume tan solo entre aprox. 15 y 20 litros por kilo de carga. Gracias a esta economía de agua, se reduce considerablemente el consumo de energía y consecuentemente los costes de funcionamiento.
Mediante los tres niveles de agua libremente seleccionables se puede llevar a cabo la regulación, según el grado de ensuciamiento, el tipo de textil y la carga, teniendo en cuenta las circunstancias tanto económicas como ecológicas.

Motor de frecuencia controladaEl motor de frecuencia controlada

El motor tradicional recibe el impulso para lavar, distribuir o centrifugar y atiende estas tareas con el máximo consumo posible de corriente eléctrica. De este modo se produce un consumo superior de energía eléctrica y una carga excesivamente alta para el motor. Mediante el arranque rápido del tambor en la fase de centrifugación, el material lavado tiende a desplazarse puntualmente por delante de un nervio de arrastre, con 10 cual se produce un alto nivel de ruido durante el funcionamiento. Esto es lo que sucede sobre todo en caso de carga inferior a 10 normal.

Las lavadoras están diseñadas - en el caso de material normal, es decir en el caso de ropa lisa y blanca - para una relación de llenado de 1: 10, lo que supone que para un kilo de ropa se dispone de 10 litros de volumen en el tambor. En la limpieza húmeda de ropa exterior se funciona con una relación de llenado de 1: 15 hasta 1: 20, 10 que supone que de una máquina de 220 litros para 22 kilos de ropa normal se obtiene una máquina profesional que aloja 11 – 15 kilogramos.

Representado en forma simplificada, podemos decir que cuanto más nos alejemos de la relación de llenado 1: 10 en dirección hacia 1: 20, tanto mayor será el desequilibrio y el esfuerzo a que se somete el material a lavar y el material de la lavadora (motor, amortiguadores, eje de accionamiento, etc.). Con el fin de contrarrestar ese desequilibrio, se utilizan motores de frecuencia o velocidad de giro controlada, los cuales trabajan de tal modo que arrancan suavemente y el material a lavar se queda uniformemente repartido en las paredes del tambor. De este modo se alcanza el nivel óptimo de secado, además de un gran silencio durante la marcha, incluso con centrifugadores de alto régimen de revoluciones.


Productos para limpieza húmeda
La interpretación del círculo de Sinner para un tratamiento en agua de los guardarropas exterior, deja claramente de manifiesto la incidencia determinante que corresponde a los productos en el éxito de todo el proceso. El gran surtido de "productos químicos" no se puede convertir inmediatamente en un incremento del abanico de aplicaciones. Sin embargo, llama visualmente la atención el valor asignado y la especialidad de los productos disponibles para su aplicación.


Ciclos de lavado y centrifugado

Influencia de los ciclos de lavado y centrifugado

Para conseguir un procesamiento que respete al material y que además lleve una marcada parte mecánica, es necesario incidir en los tiempos activos y pasivos. Es decir, que el tiempo de giro del tambor y el tiempo de reposo deben ser variables, sin olvidar que el remojo forma parte también de todo el proceso de lavado. La velocidad de giro se puede conmutar en diversos sistemas, desde las 50 r.p.m. normales, hasta 25 r.p.m., en orden a rebajar considerablemente el factor tiempo y la mecánica garantizando la elaboración menor agresiva para la ropa. Junto a los tiempos de centrifugado, hay que adaptar también diferentes velocidades de centrifugado de la ropa.

Sistemas de dosificaciónSistemas de dosificación

Además de la cámara de introducción del detergente, se suministra siempre en el sistema de limpieza húmeda un sistema de bombeo. Las bombas ofrecen, frente a la dosificación manual, la ventaja de que siempre se dosifican cantidades uniformes. Por otra parte, los detergentes líquidos son sustancialmente más rápidos de disolver que el polvo en las circunstancias de la limpieza húmeda (menos mecánica y menos temperatura). De esta forma, resulta en la práctica que al utilizar productos líquidos se incrementa el tiempo efectivo de lavado con lo que dura la disolución de los polvos.


Impregnación

La impregnación en la limpieza húmeda ofrece decisivas ventajas frente al tratamiento con disolventes, ya que debido la producción de hilachas no sólo se retiene la impregnación, sino que además penetra en las fibras. Se utilizan dos procedimientos:

1. Procedimiento de inmersión

2. Procedimiento de rociado

En el procedimiento de inmersión se añade al último baño de enjuague la armadura con contenido de resinas fluorocarbonadas de aprox. 60 - 80 ml por kilo de ropa. El 50 % de ella aproximadamente se deposita de manera sustancial, mientras que el restante 50 % se deriva a sistema de desagüe después del centrifugado. En el caso de la impregnación por rociado, se aplican 30 - 40 ml por kilo de ropa mediante una tobera que se encuentra en el disco de la puerta, procediéndose a su nebulización fina. Para garantizar un tiempo de rociado suficientemente largo, se diluye con agua en proporción de 1: 4. Una rotación subsiguiente en el tambor distribuye uniformemente la impregnación en toda la ropa. Ambos procedimientos confluyen en el mismo resultado, si bien mediante la inmersión se consume una parte considerablemente mayor de producto. Comparando ambos sistemas, la carga puede ser mayor en la impregnación por inmersión, ya que con el rociado se necesita para el chorro un espacio libre en el tambor. En un capítulo posterior nos ocuparemos nuevamente de este importante equipamiento.


Consumo de agua sostenible

En combinación con una máquina de lavado en seco se consigue un aprovechamiento múltiple del agua

Una máquina de limpieza húmeda admite la combinación ideal con otra de disolvente, ya que así se puede utilizar el agua de refrigeración para el tratamiento húmedo. Si se consume agua nueva, según la Ley de uso racional del agua (WHG), al agua de refrigeración de una lavadora debe darse un segundo aprovechamiento y no debe dejarse fluir al desagüe como todavía sucede con frecuencia. Esta agua de refrigeración se recoge en un depósito colector y desde él se alimenta a la lavadora. De este modo se cumple la Ley de uso racional del agua (WHG) y se ahorran considerables cantidades de agua (aprox. 20 litros por kilo de ropa) y también de energía. El agua de refrigeración tiene por término medio una temperatura de aprox. 30 - 38° C. Las aplicaciones prácticas han demostrado que esta agua puede utilizarse de manera ideal para la limpieza húmeda de la ropa exterior. Si se ajustan óptimamente la lavadora de textiles y la lavadora húmeda, se podrá prescindir en gran medida de una toma de agua nueva.


Técnicas de secado

La técnica de secado debe adaptarse, igual que la técnica de lavado, a los requerimiento de la limpieza húmeda del guardarropas externo. A este respecto es decisivo el control de la humedad remanente en los géneros textiles, que tan directamente influye en la formación de arrugas y por consiguiente en el esfuerzo requerido para el acabado y para el encogido de los textiles.

Secadores de ropa
La evolución de los secadores de ropa se ha ido configurando a un ritmo semejante a la de las lavadoras. Entre tanto, disponemos ya de secadores que tratan a los géneros textiles de una forma extremadamente respetuosa. Junto a una reversión del tambor para evitar la formación de espirales, un medidor electrónico de la humedad impide la excesiva desecación de dichos géneros.
Pero la determinación de la humedad remanente solo se puede llevar a cabo con materiales idénticos (solo con algodón, solo con lana, etc.), de modo que posteriormente habrá que realizar un secado durante cierto tiempo. Los modernos secadores trabajan además con un recuperador parcial de la corriente de aire, lo cual rebaja claramente el equilibrio energético (= costes productivos) frente a los secadores tradicionales.


Plancha y acabado
Técnica de plancha y acabado
Pese a las refinadas técnicas actuales de plancha y acabado, los géneros tratados con agua suelen deformarse normalmente más que otros géneros comparables sometidos previamente a tratamiento con disolventes orgánicos. Con una técnica especial de acabado se consigue devolver en óptimas condiciones la forma externa a las prendas de vestir. Junto a las mesas de plancha plana existentes hoy día en las modernas empresas de limpieza de textiles, existen máquinas con una técnica integrada de absorción y soplado. Se han acreditado prácticamente como un importante complemento las planchadoras de pantalones y las máquinas de acabado de forma para las americanas y abrigos. Ambos equipos funcionales facilitan, gracias al vapor y al estirado bajo control, la tarea de compensar el encogimiento por relajación de los guardarropas limpiados con agua. El rematador de la forma devuelve ésta a las complicadas zonas de la solapa y espalda de las americanas, consiguiéndolo en una sola operación, lo que contribuye a una decisiva reducción de los costes de inversión que, de lo contrario, resultarían excesivos para el acabado en la limpieza húmeda.


Fundamentos del proceso

Ya en los mismos preámbulos de la fabricación textil se establecen unas pautas determinantes para la posibilidad de limpieza de la ropa:

Hilado: El tipo y clase de mezcla del material filamentoso tienen influencia en la forma de comportarse el tejido al encoger.

Tejido/punto: El tipo de unión y la matriz del material influyen en la deformabilidad y en la forma de encoger el tejido liso.

Armadura/color: El enriquecimiento del tejido determina la resistencia del color, el tacto, el valor de uso y el aspecto de los tejidos y géneros de punto. También influye en el forma de encogerse el género.

Confección: Mediante el juego de la moda con diversos materiales y la difusión de sistemas de géneros de varias capas, la confección tiene en último término gran responsabilidad sobre la capacidad de limpieza del textil.

Con arreglo a los factores influyentes citados, la capacidad de limpieza de la ropa se visualiza mediante signos internacionalmente convenidos. Para la limpieza húmeda no se ha establecido hasta el presente ninguna regulación. El limpiador textil se mueve por tanto en un terreno inseguro al tratar con agua los guardarropas exteriores, a pesar de que la señalización sobre limpieza que llevan las prendas solo permite un tratamiento con disolventes.

La señalización que hasta el presente se aplica a la ropa calificada como "lavable" va dirigida al sector doméstico y a sus posibilidades, por lo que no resulta en modo alguno adecuada a los nuevos procedimientos de limpieza húmeda.

Sin embargo, algunos años de práctica del "Wet-Cleaning" han puesto de relieve que una parte considerable de los guardarropas exteriores marcado únicamente para el tratamiento con disolvente s admite también la limpieza húmeda. Para ello resulta adecuado un procedimiento estándar de "Wet- Cleaning" que todavía tiene que ser elaborado por los institutos directivos, por la industria auxiliar de la maquinaria y por los confeccionistas. Es objetivo del Comité EWCC (= European Wet Cleaning Cornmitee) la implantación de un símbolo de limpieza internacionalmente reconocido para textiles, que de acuerdo con la norma Wet-Cleaning se han verificado como susceptibles de limpieza húmeda.

Métodos

Procedimiento Wet-Cleaning
En el procedimiento de limpieza húmeda Wet-Cleaning no se trata tanto de un lavado no agresivo, sino más bien de una "limpieza" de textiles con el "disolvente" agua. En base a este enfoque, el procedimiento se compone de las siguientes fases:

- Eliminación de manchas - Proceso de limpieza - Proceso de armadura

Eliminación de manchas
Las suaves condiciones que se imponen al proceso para que no resulte dañado el artículo, hacen necesario tratar previamente a nivel de especialistas las manchas viejas pertinazmente adheridas. Para ello es necesario emplear los mismos conocimientos técnicos y la misma meticulosidad que en la limpieza textil con disolventes orgánicos. De conformidad con el disolvente agua que se utiliza en el proceso Wet-Cleaning, la fase previa de eliminación de manchas, comparada con la limpieza Per o KWL, tiene un peso específico contrapuesto. En el caso de manchas hidrosolubles o hidroaglutinantes solo pueden tratarse las zonas manchadas viejas y fijadas. En cambio, las manchas de aceite o las de alimentos grasientos que pueden quitarse fácilmente con Per o con KWL deben ser ineludiblemente tratadas antes con quitamanchas adecuados en caso de aplicar el procedimiento de limpieza húmeda. A lo largo de la evolución del surtido de los quitamanchas Detafix de nuestra casa, se estableció como base la aplicabilidad universal a todos los disolventes usuales en limpieza textil. De ahí que también se utilicen con éxito en la eliminación de manchas previa a la limpieza húmeda. La orientación ecológica de las formulaciones resulta ejemplar en la limpieza textil.

Limpieza húmeda
Los procedimientos de limpieza húmeda se deben adaptar a las exigencias específicas de los textiles que reciben el tratamiento, en lo que se refiere a cuidar con mucho esmero el material conservando el óptimo nivel de limpieza. Los requisitos mecánicos se han fijado mediante nuevos sistemas de maquinaria; los fundamentos técnicos de procedimiento y los detergentes especiales se han desarrollado por parte de la industria de este tipo de productos que sigue mejorándolos continuamente. Los detergentes para el procedimiento Wet-Cleaning solo se parecen de lejos a los "detergentes" tradicionales. Se trata más bien de productos "inteligentes" para la limpieza de textiles, que hacen posible el tratamiento húmedo de los guardarropas exteriores hechos de fibra natural y de fibras regeneradas, en un sistema mecánico con unas condiciones económicas en general interesantes.

En contraposición con lo que ocurre con las fibras sintéticas, en las fibras naturales se produce en contacto con el agua y en la zona del micelio una modificación que pude ocasionar deformaciones, cambios de talla y sensibilidad mecánica de los textiles. De ahí que sea cometido importante para los productos la protección y estabilización de las fibras en el tratamiento con agua

En el ejemplo de la lana describiremos este principio:
La lana es una fibra de albúmina cuyas moléculas tienen estructura helicoidal, esta estructura espiral es la responsable de las buenas cualidades para ser vestidas. Produce la elasticidad de las fibras y el alto grado de aislamiento térmico por las entradas del aire. Los diferentes bucles helicoidales se mantienen unidos por las fuerzas moleculares que se pierden por la incidencia del agua. Es entonces cuando se produce la conocida hinchazón de las fibras y por tanto la deformación y la sensibilidad mecánica de la lana. Gracias a los estabilizadores sobre la base de colágenos naturales, se protegen las fibras de lana mediante el Odopal Basic que se aplica en el procedimiento de limpieza húmeda, en el cual el colágeno se deposita en la sustancia similar de la lana, y el cual influye también positivamente en la acción de hincharse y en el cambio de forma. Una sustancia semejante contenida en el Odopal Basic protege las fibras de celulosa como el algodón, el lino y la viscosa que constan de polímeros de celulosa hidrosolubles de base natural. Como ténsidos se utilizan sustancias no agresivas que funcionan en la gama neutra del pH y que se componen de materias primas reproductivas como los ténsidos de albúmina y azúcar. Junto al efecto limpiador no agresivo, pero eficaz, Odopal Basic posee una notable desintegrabilidad biológica, lo que se ha confirmado con varios dictámenes al respecto.

Odopal Basic está equipado con un sistema de amortiguación que regula el pH del baño y mantiene la gama neutra óptima del mismo entre un pH 5,5 - 7,0. Esta gama se mantiene también en el supuesto de que por ejemplo se utilicen disolventes alcalinos de la sangre en la fase de quitamanchas previos.


Armadura
Mediante el uso de textiles, aunque también mediante el proceso de limpieza, se pierden las armaduras de los textiles como son las que mejoran el tacto o que producen la resistencia de los tejidos. En el marco de una limpieza profesional de textiles, es preciso "armarlos" de nuevo después del proceso de limpieza, es decir, devolverlos a su condición de prendas para vestir. En Odopal Prefinish tenemos un producto especial que, junto a la armadura sobre base natural, influye en la conducta antiencogimiento y en la incidencia de las arrugas en la ropa que se está tratando.

La armadura con Odopal Prefinish subsiguiente a la limpieza húmeda con Odopal Basic es una fase absolutamente imprescindible para el cuidado óptimo de unos guardarropas sensible.

La ropa del mal tiempo y los artículo deportivos que han de ser impregnados no deben armarse con Odopal Prefinish. Porque el carácter hidrófilo de la armadura produce el efecto contrario a la impregnación.

Impregnación
La armadura impermeabilizante y protectora de la ropa contra la suciedad resulta especialmente eficiente en el procedimiento de limpieza húmeda. La lógica hinchazón de las fibras naturales y regeneradas hace posible una penetración más profunda de las sustancias en las fibras y por tanto una mayor solidez de la armadura contra las fricciones si la comparamos con el tratamiento a base de disolvente s orgánicos.

La aplicación más razonable en el aspecto eco lógico y económico de una armadura protectora de los tejidos, es el procedimiento de rociado, ya que casi permanece el 100 % de la cantidad de productos aplicados a la ropa. En el procedimiento alternativo de inmersión se envían al desagüe aproximadamente el 50 % de los productos químicos destinados a la armadura. 
Resumen

Después de la lectura de cuanto antecede, es lógico que se pregunte usted qué textiles podrán, pues, tratarse con el procedimiento de limpieza húmeda. A continuación le ofrecemos una visión sucinta en relación a las prendas correspondientes:
Objetos de fácil tratamiento (procesados en una capa como, por ejemplo, pantalones, jerséis, faldas, etc.), señalizados como no lavables.

 Artículos que suponen un riesgo (por ejemplo, prendas textiles en varias capas como trajes, chaquetas, etc.). Los artículos que supongan un riesgo solamente deben limpiarse en mojado cuando el cliente desee responsabilizarse de ese mismo riesgo y ello sea completamente necesario (por ejemplo, manchas de vómito y de sangre). El tratamiento de las prendas que supongan un riesgo requiere una mayor cantidad de trabajo y conocimientos técnicos.

Si la clasificación se lleva a cabo solamente de acuerdo a los puntos arriba referidos, puede limpiarse en mojado del 30 al 40 % de las prendas sin grandes problemas. Si también se tratan prendas que supongan un riesgo, puede limpiarse en mojado aproximadamente el 70 % de éstas.
La proporción de las prendas a limpiar en mojado varía muy considerablemente de unos países a otros. Esto puede depender de las condiciones climáticas y también de los materiales que se lleven más asiduamente (por ejemplo, mezclas de algodón y poliéster).
Se espera que finalmente tenga éxito la señalización de las prendas con un símbolo especial (Wet-Cleaning).


¿Qué negocios adicionales de interés descubre el sistema de limpieza húmeda?

Un adulto exuda cada noche entre medio y un litro de agua. Este sudor es absorbido en gran parte por las sábanas y la funda de la almohada. Este tipo de ensuciamiento se puede abordar de manera ideal con este sistema. Es posible emprender también algún tipo de colaboración con tiendas de sábanas: aquí se pueden entregar para limpieza las mantas que han de extenderse con gran incidencia de costes y pérdida de tiempo. Estos artículos han de ser procesados a fondo en una lavadora profesional con secador igualmente profesional para grandes volúmenes. Otras posibilidades son las que por ejemplo se derivan de la colaboración con tiendas de cortinas con seguros (limpieza de ropas con deterioro por humo o agentes similares), con sociedades deportivas, bancos y empresas (limpieza de banderas, cortinas, etc.).
Con un precio interesante de los jeans (lavado, vaporización y colocación) se puede aumentar la proporción de ropa destinada al tiempo libre. También los servicios de camisería prometen atractivos ingresos adiciónales.


Conclusión

En la República Federal de Alemania, según el Instituto de Investigación Hohenstein, solo se limpian en lavanderías y tintorerías entre el 2 y el 5 % de los guardarropas y de la colada. Para ofrecer a este sector un futuro garantizado es preciso mantener una visión nueva e interesante sobre las técnicas y procedimientos económicos. La limpieza húmeda constituye una de estas técnicas y es un complemento ideal para la lavadora con disolventes.

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