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Vicios y Virtudes del Percloretileno

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Parece que la tempestad que se había cernido contra el Percloroetileno se va calmando. La Directiva VOC sobre los límites de emisión ha sido dictada (consumo máximo = 2% de disolvente) y ahora debe ser aceptado por los Estados Europeos.

Han aparecido algunos nuevos disolventes alternativos, pero ninguno de ellos parece que pueda hacer bajar al Percloro de su trono. Este bendito y tan denostado disolvente aún tiene una larga vida.

Debemos tener presente que este elemento tiene una difusión en Italia, más elevada que en cualquier otro estado del mundo. Se calcula que, aproximadamente, hay funcionando en nuestro país, unas 23.000 tintorerías.

Este número es impresionante si se compara con el número de tintorerías existentes por ejemplo en Alemania (4.500) en Francia (8.000), o en Inglaterra (7.000), etc. Nos consolaremos pensando que entre tantos puntos negativos que afligen a nuestra Italia, por lo menos la tintorería representa uno positivo. Debemos llegar a la conclusión que el italiano despunta por hábitos más limpios que el resto del mundo. ¿Les parece poco?¿Mas, cuántas de la 23.000 (o más) personas que diariamente utilizan el Percloro en Italia se dan cuenta de los aspectos positivos y negativos de este disolvente?. Seguidamente pasaremos una breve revista de ellos.

•Destilación y su coste

Es bastante extendida la convicción de que la destilación es una fase muy cara del lavado a seco, y por tanto debe ser reducida al mínimo. Esta aseveración no es cierta cuando es indispensable lavar con el disolvente más limpio posible.

A favor de la destilación, se deben tener siempre presentes dos propiedades positivas del Percloro:
- para calentar este disolvente, se precisa sólo la cuarta parte del calor necesario para calentar el agua.
-para hacerlo hervir, basta con la décima parte del calor necesario para hervir el agua. Una distribución racional del tiempo de utilización de la energía eléctrica en la tintorería, puede permitir destilar la cantidad suficiente de Percloro en el transcurso del día. (Naturalmente, consideramos afortunado a quien haya podido instalar una caldera de combustible). Para la (tintorería no obligada a un ritmo muy intenso de trabajo, puede considerarse como alternativa una destilación nocturna de todo o casi todo el Percloro de la lavada, pudiendo así iniciar una jornada laboral con el disolvente en perfectas condiciones. A este propósito se debe tener en cuenta prever una tarifa reducida para el consumo de energía nocturna.

• Peso específico
Esta definición es sustituida en muchas ocasiones por "masa específica" o también como "masa volumétrica”. Sea como sea, todos sabemos que se trata del peso (perdón, de la masa) de un litro, o sea de un dm3, de una substancia. Probar de llevar un bidón de 20 litros de Percloro y lo notará en su espalda: porque pesa más de 30 Kg. Un litro de Percloro pesa alrededor de 1,6 Kg. Dejando a un lado la parte negativa de tener que levantar un contenedor lleno de Percloro, fijémonos en dos importantes lados positivos frecuentemente subvalorados de sus efectos. En primer lugar, el elevado peso del Percloro provoca una eficaz acción mecánica sobre las prendas en el tambor durante el lavado, facilitando así la desincrustación de las impurezas ligadas al tejido.
Es, precisamente, en la centrifugación, donde la "pesadez" del percloro ofrece sus efectos más importantes.
La fuerza centrífuga (¡recordar, escolares!) que impele el disolvente fuera del tejido en un tambor en rápida rotación, está lógicamente ligada al "peso específico" del líquido. Es notorio que en el lavado normal a seco los tambores giran alrededor de 300/400 vueltas por minuto, por un tiempo de unos 3 ó 4 minutos.

Para líquidos más ligeros (por ejemplo el agua) el régimen de rotación de la centrífuga es comparativamente, cerca del doble con respecto al Percloro (con el consiguiente notable magullamiento de los tejidos). No debemos olvidarnos de los famosos certificados y controles periódicos ISPESL para las centrífugas: los tambores de la lavadora a seco que usan Percloro no están sujetos, mientras sí entran en la norma del ISPESL las de las lavacentrífugas y los extractores centrífugos

• Tensión superficial
Es, en pocas palabras, la fuerza que une a todas las moléculas de un líquido. Una simple demostración de esta fuerza es el agua que desciende desde un grifo casi cerrado: cae gota a gota pero en un hilo continuo. Esto quiere decir que existen unas fuerzas que ligan, que atan el líquido y que lo constriñen en gotas, las cuales después se desprenden cuando han adquirido un cierto peso. Después de este preámbulo, vamos a considerar como este factor incide sobre el lavado de los tejidos: si un líquido posee una cierta tensión superficial, esto presupone una cierta dificultad a penetrar en la fibra del tejido. Es por esta razón que quien lava con agua, usa normalmente unos productos llamados tensoactivos que tienen la propiedad de reducir esta tensión superficial. Nuestro amigo el Percloro tiene una tensión superficial bastante baja (cerca de la mitad con respecto al agua) y por tanto tiene una buena penetración dentro de las fibras.

• Absorbencia e hinchamiento

Las fibras naturales (lana, algodón, etc.) no absorben el Percloro y por lo tanto no tiende a hinchar el tejido introduciéndose en la malla. Por tanto, con este disolvente, se puede tratar sin problemas cualquier prenda fabricada con estas fibras.

Esta no-absorbencia, permite una rápida y fácil expulsión del Percloro de las prendas durante la centrifugación.
Quien a veces trate con agua este tipo de indumentaria, debe poner mucha atención y aplicar lo detectado por su experiencia, a fin de evitar el peligro de daños (enfieltramiento y encogimiento).

• Poder solvente

Es, como dice la palabra, la capacidad de un líquido de poner en solución varias sustancias, o sea de ofrecer un mayor o menor poder de lavado.

Es una quimera el soñar con encontrar un líquido con la capacidad de disolver, y por tanto eliminar, todas las substancias que ensucian los tejidos.
Se ha convenido de clasificar el poder solvente (con particular visión de las sustancias grasas) mediante una tabla empírica, llamada "índice de Kauri-Butanolo": cuanto más alto es este índice, más alto es su poder solvente. El índice Kauri-Butanolo del Percloro es 90, contra el mismo índice de los disolventes hidrocarbona-dos que varían entre 25 y 40 y el de los disolventes fluorados que oscila entre 30 ó 45. Por lo que respecta al agua, no está clasificada, no teniendo (en estado puro) ningún poder solvente hacia las sustancias grasas. Para el anhídrido carbónico líquido (CO2) no se encuentra una indicación precisa, aunque parece que tiene unos valores similares a los disolventes fluorados.

• Inflamabilidad

Hay que hacer notar que el Percloro no es inflamable.

Esto es un coeficiente de seguridad que tranquiliza a todos los usuarios de este disolvente (incluso, naturalmente, al tintorero que utiliza el agua). No es así el que utiliza los disolventes hidrocarbonados derivados del petróleo, a causa de una más o menos elevada inflamabilidad. Los clásicos disolventes de las viejas generaciones (White Spirit) tienen un punto de inflamabilidad no muy bajo y su uso puede ser peligroso (recordamos varios casos de incendio en lavanderías que empleaban White Spirit) con flash-point alrededor de 30°-50°.Afortunadamente, hoy en día algunos fabricantes de productos petrolíferos han puesto en el mercado una nueva serie de disolventes hidrocarbonados estudiados expresamente para la limpieza de las prendas, con puntos de inflamabilidad superiores a 55°, y que ofrecen notables márgenes de seguridad con respecto a la vieja serie de disolventes.

• Estabilidad química

El Percloro es un disolvente que difícilmente se descompone transformándose en ácido clorhídrico (es más estable que la Trielina). En cada caso, para evitar reacciones de descomposición, los productores añaden al Percloro los consiguientes estabilizantes.

Estos últimos han conseguido notables mejoras estructurales, para evitar que el Percloro no se empobrezca durante su uso, particularmente durante la destilación.
Si no fuese así, podría ser que el consumo de Percloro en el modelo actual de tintorería, disminuyera enormemente (con la consiguiente reducción del disolvente fresco), pues este disolvente tendería, con el tiempo, a descomponerse. Es fácil, en todo caso, controlar el estado del disolvente mediante la inmersión en el agua del separador de una tirita de Cartine al Tornasol. El pH (índice de acidez) debe estar alrededor de 5-6.

• Azeotropia

Cuando se destila el Percloro, junto con una cantidad de agua, la temperatura de ebullición del disolvente y el agua desciende notablemente. Ésta llega para ambos a unos 87°. El Percloro y el agua han formado juntos un Azeotropo. Esta característica ofrece, obviamente, unas ventajas, la primera es facilitar la destilación (produciendo agua de contacto). Pero la ventaja más importante es poder extraer fácilmente los fangos de la destilación y residuos de Percloro residuales, no destilable en condiciones normales. En efecto, es suficiente inyectar vapor directo al fango caliente en un destilador, para que se evapore, cerca de 87°, todo el disolvente aún contenido, recuperándolo.

• Conductibilidad eléctrica

El Percloro puro es un pésimo conductor de la electricidad, es prácticamente aislante, muy al contrario del agua.

Esta característica, puede que sea una ventaja en algunos aspectos, porque resguarda, sobre todo, la seguridad. Pero también representa una propiedad negativa porque impide el uso de sondas de control basadas en la conductibilidad, para verificar, por ejemplo, el grado de humedad, el contenido de agua y el nivel con sondas de inmersión.

• Toxicidad

Este es el argumento más discutido en cuanto al Percloro.
Seguro que este disolvente no es una medicina.
Si lo inspiramos no nos va precisamente bien.
¿Pero, cuántas sustancias con las que estamos cotidianamente en contacto no nos hacen bien?
Los humos de la combustión del automóvil o del camión, el humo de las calefacciones, las emisiones de algunas industrias, y tantas sustancias que respiramos continuamente, no hacen ningún bien a nuestro organismo. Es únicamente cuestión de cantidad. Nuestro querido Percloro ha estado expuesto en el último año a críticas y a persecuciones por dos partes: de personas enfermas de ecología (tal vez de buena fe) que ven en el Percloro un terrible peligro y los que no tienen ningún soporte científico ni estadístico a la vista. Se ha nombrado mucho el espantapájaros de la cancerosidad de este disolvente. Investigaciones en todas las partes del mundo no han podido demostrarlo de forma fehaciente. Es, sin duda, en todo caso, que el empujón contra el Percloro nace, sobre todo, de las regiones comerciales: sea producto de los eventuales disolventes alternativos, o sea por fabricantes de máquinas estudiadas para productos sustitutivos, han hecho interesante denigrar al pobre Percloro (muerte tuya, vida mía). Un resultado positivo ha sido obtenido seguramente, sobre todo en el lado económico: el consumo de Percloro (en la lavandería a seco) ha descendido de forma impresionante, reduciendo en consecuencia las famosas emisiones que tanto asustan a los opositores del Percloro. Está muy claro que, por lo menos hasta hoy, no se ha encontrado un disolvente que reúna las características (positivas y, porque no, negativas) que el Percloro está en condiciones de ofrecer al lavado a seco. Hemos presentado un breve panorama de los principales pros y contras que surgen con el uso del Percloro: la mayor parte de ellos son bien conocidos, pero, sin embargo, a alguno no se le da la debida importancia. Tenerlo presente en nuestra actividad cotidiana puede mejorar el resultado de nuestro trabajo. Detergo. N°1 2000. Con autorización de la Associazione Italiana Puliture a Secco Tintorerie Enrico Hachen.